Y seguimos con nuestros recuerdos de peñalara, hoy tengo uno que me emotiva, a la vez que me hace traer cosas hermosas a la mente. Cuando era pequeña, y subía con mi padre hasta la cima de la montaña, mientras mi madre se quedaba abajo esperando con mi hermana, demasiado pequeña para subir, y con el resto de excursionistas que iban a pasar el día en el campo pero no a escalar. Bueno, mientras eso ocurría, mi padre, mochila al hombro, y sujetándome de la mano, guiaba el camino tirando de mí, con mi chache siguiéndonos de cerca. Era tal mi pasión por llegar hasta la cima, que aunque algunos se quedaban a medio camino, y podía haberme quedado con ellos, mi padre nunca dejaba de empeñarse en que arriba estaba lo más bonito, así que cuando mis pequeñas piernecitas ya no podían más, me subía a sus hombros, y yo, apoyaba mi cabeza sobre su cabeza para que las ramas de los árboles no me arañaran la cara, y desde ese lugar, tan privilegiado, veía toda la montaña, sus vistas, todo. Me en...