Desnudar el alma

Cuando se intenta conocer a otra persona, nos sentimos vulnerables, sentimos en cierta manera que estamos desnudando nuestro alma. Hay veces, que debemos aprender a diferenciar entre desnudar el alma y desnudar nuestra dignidad, desnudar el alma es dejar que te conozcan, quitar ese muro que normalmente nos rodea por las heridas recibidas y abrir una puerta para que esa persona entre, observe y se siente contigo a tomar un café. Desnudar la dignidad es mostrar durante ese café todas las cartas encima de la mesa, y dejar que la otra persona las barajé a su antojo, las recoja y vuelva a repartir cuantas veces quiera, mientras tu le miras con una sonrisa de oreja a oreja. A mis amigos, con los cuales desnudo mi alma, los cuento con los dedos de la mano, porque son aquellas personas que incluso en la distancia, saben que necesito en cada momento, si un abrazo, un buen pellizco, o simplemente espacio. Uno no puede desnudar el alma con todas las personas, la dignidad sin embargo, n...