La ballena perezosa, era fría y temerosa, siempre estaba escondida en las profundidades del mar, donde nadie pudiera encontrarla, pero aun así, la gente la buscaba, siempre querían conocerla, la querían tocar, querían ver como salía agua del huequito que tenía en la cabeza. La ballena estaba triste, no la gustaba esa vida, siempre haciendo que los demás se rieran de ella. La hacían fotos todo el tiempo, tantas, que a ella la dolían los ojos, los niños gritaban al verla, y ella intentaba taparse los oídos, pero no podía, al llegar la noche, siempre tenía dolor de cabeza. Cerca de donde ella vivía, había otros animales, los peces de colores, las medusas, los calamares, los tiburones, y los delfines, que nunca se acercaban a la ballena, porque siempre estaba enfadada. La ballena se sentía muy triste, ella, quería jugar con los otros peces del mar, pero la gente, no la dejaba, estaban siempre molestándola, y cuando llegaba a casa por la noche, solo tenía ganas de dormir, así...