Isemay 40.8
Cuando entraron en el salón este estaba desierto, Isemay sentó a Olaft cerca de ella, y sirvió un tazón de leche, después le dio un panecillo en la mano, para que se lo comiera. Thorpe observaba todo esto desde la distancia, no queriendo importunarla más de lo necesario. Varias veces el niño, intentó levantarse, y otras tantas, con la máxima paciencia que pudo, Isemay le pidió que se mantuviera sentado. Después de desayunar, el niño salió disparado hacia las puertas del jardín. Isemay salió corriendo detrás de él, pero cuando llegó hasta él, alguien lo sujetaba delante de las escaleras de bajada. - Gracias- corrió hacia su hijo molesta porque importunara a algún extraño. - ...