El amigo que nunca tuve 2
Ella intentó levantarse, pero el esfuerzo no le dejó dar un paso, estaba tan cansada… Volvió a sentarse, pensando, que tampoco pasaba nada, no era tan importante, solo era un estúpido peluche, un oso, casi sin pelo, roto… Pero cuando intentaba volver a sumergirse en sus pensamientos, lo oyó, el rugido de un motor, un crujido en el pequeño cuerpecito, un coche pasaba sobre él, y como si fuera impulsada por resortes se levantó de un salto, que insensatez, ¿Cómo podían? Pensó que si ella fuera un peluche así, que en otro tiempo hubiera sido hermoso, como ella lo fue en su infancia, al menos se merecía descansar tranquilo, no podía dejar que lo lastimaran más. Y con toda las fuerzas que le quedaban y que fue capaz de conseguir, pasito a paso, salió a la carretera en busca del pequeño peluche, nada importaba, ni los coches que pasaban esquivándola y que le pitaban para que se apartara, nada importaba, ahora tenía un objetivo en su triste vida, ayudar a aquel peluche a descansar en paz. ...