Isemay- Parte 24.7 MUERTO
El día que habían regresado a Halk, habían cenado juntos, y a la mañana siguiente Osmar la entregó el mismo el desayuno, mientras ella le observaba con ojos somnolientos. No había dormido con ella, y había extrañado su calor. Pero al despertar y verle allí, fue como si nada de lo acontecido hubiera sido real, una pequeña puerta se había vuelto a abrir en su corazón. Las criadas fueron despedidas, y otras fueron ocupando su lugar, se reforzó a los hombres de Halk, y Uwuain fue a visitarla de seguido. Poco a poco remodelaron la casa, cortinas, alfombras, tapices juntos que auguraban una vida feliz. Osmar había contratado costureras que la remodelaron el vestuario, vestía sus colores, era su esposa, en todos los sentidos, y ella lo había sentido así. Meses y meses de amor y respeto incondicional, la había cortejado, llevado a bailes y fiestas, y cada mañana la había entregado el desayuno con una flor, la misma que echo en falta cuando observó la bandeja del desayuno que permanecía frí...