Isemay 42.11
Tal vez fueran los últimos momentos que el viviría, pero deseaba pasarlos con él, no podía marcharse de allí, y dejarla sola sin que supiera lo que ella pensaba, lo enfadada que estaba porque fuera a dejarla sola otra vez, podían estar enfadados, pero le iba a obligar a cumplir sus promesas. Corrió hacia su esposo como si el mismísimo diablo la persiguiera, y llegó hasta él antes de que nadie pudiera sujetarla. Sabía que había apartado a algunos de los hombres de su camino, y que seguramente la miraban como si estuviera loca, pero era su esposa, tenía más derecho que nadie a estar con él en esos momentos, no importaba lo que los demás pensaran, no importaba nada, solo sabía que tenía que estar con él. Se agachó a su lado y le cogió de las manos, él pareció notar su presencia pues abrió los ojos para mirarla de nuevo y parecía incluso que sonreía porque ella estuviera a su lado, o tal vez solo era su ima...