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Seguirán saliendo entradas cada día y os iré visitando y contestando cuando pueda, han sido dos mesecitos muy duros, he necesitado apartarme un poco de todo, espero tener vacaciones y disfrutar de vuestros escritos.

Muchas gracias por vuestra comprensión. Os echo de menos.

17 de septiembre de 2014

Una nueva vida- Capítulo 30.3


José andaba a través del humo y entonces lo vió, la puerta de la habitación de Radians estaba cerrada, alguien había puesto una silla atrancando la puerta del cuarto, aunque ella hubiera intentado salir no hubiera podido, ahora se lamentaba de no haberse dado cuenta de que Radians faltaba, decía que la amaba pero no había echado de menos su presencia, intentó apartar la silla, que comenzaba a deshacerse y se pegaba al pomo, la silla quemaba demasiado así que le pegó una patada y ésta se partió, los aldeanos ya echaban agua con las mangueras y con cubos, José abrió la puerta de la habitación de otra patada y miró a través de la densa cortina de humo que cubría la habitación y allí, al lado de la ventana, estaba Radians, tirada en el suelo, medio arropada con una sábana, se acercó a ella y la cogió en brazos, antes la miró y observó que aún respiraba tenía que sacarla de allí.

Salió de la habitación pero el fuego obstruía el pasillo, debía salir por algún lado, entonces reparó en la ventana, saldrían por allí, la agarró en brazos y la pegó más contra su pecho, parecía una pluma, no pesaba nada, José se acercó a la ventana y miro a través de ella, el lago estaba lleno pero alejado de la ventana aunque si saltaba con fuerza tal vez caería en él, se separó de la ventana y no se lo pensó, ya que el fuego comenzaba a entrar en la habitación, cogió carrerilla, después saltó, sin soltar ni un momento a Radians de su lado, ambos cayeron en el agua. 
 Radians notó un fuerte golpe de agua en la cara, José la sacó del agua y la tumbo en el suelo mientras la miraba, la golpeaba la cara para que abriera los ojos, pero esta no los abría, ni siquiera hacía la intención de abrirlos, ya que no movía ni los parpados. La golpeó dos o tres veces, eran golpes que no dejarían magulladuras pero quería que se despertara, la movía la cabeza pero ni aun así se despertó, el agua resbalaba por su cuerpo, tal vez necesitaba que el aire entrara a sus pulmones y José recordó que debía darle aire con su boca, José comenzó a asegurarse de que las prendas de Radians estaban flojas y dejaban que respirara.
            Colocó a Radians boca arriba con la cabeza hacia atrás, la tapó la nariz con el índice y el pulgar y le insufló aire en sus pulmones por la boca. La observó el tórax y notó como sus pulmones se llenaban y vaciaban a continuación, repitió esto más de una vez pero Radians seguía sin responder.

16 de septiembre de 2014

Una nueva vida- Capítulo 30.2


José corrió escaleras arriba con Simón en cuanto echaron en falta la presencia de Radians, Matías los seguía de cerca pero no podían pasar, aunque la gente estaba echando agua para apagar el fuego y el suelo no estaba tan caliente el techo estaba caído sobre las escaleras y no los obstaculizaba el paso, Simón le miró y  notó que José estaba más pálido que nunca, en verdad esa mujer le importaba, luego pensó en que si Irene estuviera allí, él hubiera saltado ya el techo para ir en su busca en vez de pensar tanto como pensó José. Pero Simón lo pensó, la planta de arriba estaba toda encendida, ella ya estaría muerta y si ellos entraban también morirían.
    José, hermano- aunque no era su hermano le trataba como tal, le dijo poniéndole la mano en el hombro- lo siento
    Señorito José- le grito Matías-  ya estará muerta, no hay nada que hacer
Pero José, sin escuchar lo que le decían, salto el fuego y el techo caído y continuo a través del pasillo, pegado a las paredes para que el humo no lo rodeara y pudiera respirar aunque fuera dificultosamente, Matías y Simón salieron de la casa mientras veían como José se introducía entre las llamas, Simón lo comprendía el hubiera hecho lo mismo.

15 de septiembre de 2014

Una nueva vida- Capítulo 30.1



Diego y Medina corrían escaleras abajo, cuando José llegaba al patio con Lorena a la que dejó en el suelo, cerca de sus padres que la estaban calmando mientras intentaban ver de donde venía el fuego.
    Lorena hija- la decía su madre- ya estas a salvo mi pequeña
    Tranquilízate hija mía- la susurraba Mateo mientras Lorena estaba abrazada a Quitón llorando y Nicolás los miraba
 Alfonso y Dolinda salían corriendo a la calle cuando José miraba si Eric y Sajira bajaban por las escaleras, pero Eric llevaba en brazos a su esposa cuando le vio asomar por las escaleras, José corrió para ayudarle pues al estar embarazada pesaba más.
    ¿Estáis bien?- preguntó José al llegar a ellos
    Si, la cogí en brazos porque en su estado no puede correr- sonrió Eric mientras pasaba a su mujer a los brazos de su hermano
    ¿Están todos fuera?- Preguntó Sajira
    Si, estate tranquila, no conviene que te pongas nerviosa en tu estado- la guiño el ojo José mientras la sacaba fuera, seguidos de Eric. A Sajira la quedaba aproximadamente un mes para dar a luz.
Cuando lograron salir a la calle, el techo del pasillo se derrumbaba del calor. José miró a su alrededor y entonces la echo en falta, no había pensado en ella hasta ese momento pues al no verla salir de la habitación, supuso que estaría fuera, pero palideció al mirar a su alrededor y no verla por allí.
    ¿Dónde esta Radians?- pregunto a sus hermanos, Mateo le miró y José se puso más pálido que antes- Matías- grito- ¿has visto a Radians?
    No, supongo que estará por aquí- pero nadie la había visto salir de la casa
Radians intentaba abrir la puerta de su cuarto pero no podía, el humo estaba entrando por debajo de la puerta y sabía que había fuego pero lo que no entendía es como podían dejarla allí tanto rato sin que nadie acudiera a ayudarla, algo había obstruido la puerta de la habitación y no la dejaba que la abriera, tal vez el ruido que había oído hacía unos minutos es que el techo se había derrumbado y obstruía la salida, pensó nerviosa en como salir de allí, lo primero que hizo es apagar el fuego que ardía en el hogar, si había más humo lo más probable es que se asfixiara antes, entonces reparó en la ventana, si lograba abrirla podría gritar, a lo mejor entre el revuelo nadie había reparado en que ella no estaba. Intentó abrir la ventana pero se quemó las manos al apoyarlas en los pomos para estirar, además la  madera estaba ardiendo por el calor, el fuego comenzó a entrar por debajo de la puerta y Radians hecho un cubo de agua que quedaba de la mañana anterior, el poco fuego que había se apagó pero Radians noto un dolor punzante en las manos, se separó de la puerta y se cubrió con una de las sabanas que cubrían la cama, así podría respirar sin que el humo la asfixiara los pulmones, no pudo reprimir el dolor y cayó al suelo cerca de la ventana cuando estallaron los cristales, intentó ponerse en pie para cubrirse mejor con la sabana pero no podía, cuando lo consiguió, el dolor fue tan fuerte que se desmayó.
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