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Mostrando entradas de julio 26, 2011

¿Hasta donde consentir?

Hoy me hago una pregunta que supongo que muchos padres, educadores, cuidadores, se hacen todos los días. ¿Hasta donde consentir? Analizando la situación me he dado cuenta de que se puede consentir hasta el punto en que ello no impida al alumno desarrollarse, hasta el punto en que no sea perjudicial para el, o incluso para los demás. Y la cuestión es que, cuando un hijo, alumno, sobrino... Te pide cosas, aun pudiéndoselas dar todas, ¿Cuando es el momento de parar? Pongo un ejemplo que me encuentro a diario, las famosas rabietas de los niños que cuando no tienen lo que quieren, gritan, patalean e incluso agreden al que se lo esta negando. Y es que hoy, puede querer una pelota, yo le compro la pelota, pero mañana quiere otra, y mañana no llevo dinero, o no tengo, o simplemente no quiero comprársela, y entonces se monta el berrinche. Porque si no me lo das, llegará un punto en el que lo hagas, y ese punto empieza porque cuando lloro me lo das, "pobrecito, que sofocón tiene", cuando…

Isemay- Parte 10.3 VIVO

-Mi lord- habló el hombre del suelo al ver que Uwuain abrió los ojos de repente y se incorporó. -Ni lo sueñes- saltó Osmar contra Wilde. Isemay no se esperaba el ataque así que se quedó petrificada, y retrocedió un paso, el carcelero se abalanzó sobre Osmar para ayudar a su jefe. -Isemay- oyó gritar a su hermano- corre. -Corre- repitió el grito su esposo. Se cogió la falda y se disponía a dar la vuelta cuando el candelabro que había portado bajo su capa cayó al suelo. Lo miró fijamente, y luego la escena que se abría ante sus ojos, su hermano se encontraba encima del guardia, a penas conteniéndole, se habían asestado varios puñetazos mutuamente, pero Uwuain estaba más débil que el otro hombre, por lo que pronto cedería. Su esposo, estaba encima de Wilde agarrándole del cuello, el otro hombre le tenía cogido por la cintura e intentaba separarles. Algo la paralizó, el brillo de la espada del alguacil que había soltado momentáneamente a su marido para desenvainar, y no lo pensó, tomó del suelo…