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Mostrando entradas de octubre 10, 2011

Isemay- Parte 15.11 VIVO

-Parece que no ha bailado nunca- comentó Clotilde de repente haciendo que todos cambiaran su mirada hacia ella. -Seguramente no lo ha hecho- fue Uwuain quien respondió y miró a su amigo de soslayo. -¿Nunca fue a un baile con ella?- preguntó sorprendida. -No, estaba demasiado ocupado- contestó su hermano- además no sabía donde encontrarla- se levantó tendiendo la mano a Doña Encarna para no tener que dar más explicaciones. -Demasiado ocupado para bailar- rió levantándose a su vez al ver que Uwuain y su madre desaparecían en la pista y una joven hermosa sacaba a su esposo- venga conmigo, le enseñaré como se hace. Ahora todos estaban en el centro de la pista bailando, y giraban una y otra vez, Clotilde y su esposo se decían piropos mientras giraban cuando sus respectivas parejas se encontraban, Uwuain bailaba con Doña Encarna. De repente alguien grito, cambió de pareja, e Isemay se encontró en brazos de un hombre al que no conocía, un joven moreno y bastante atractivo que la hizo girar más rá…

Te sigo queriendo a mi lado.

Perdóname, por no comprender que tenías que marcharte.
Por las noches en vela que te hice pasar, por las trastadas que cometía sin querer, y que tanto te molestaban.
Por las horas que pasé sin verte, y por las que cuando te veía, me quejaba de estar allí y no jugando.
Perdóname, por los besos que se me olvidó darte, por los abrazos que nunca recibiste, por mis lágrimas por ti.
Perdóname por enfadarme cuando me dejaste sola, por pensar que te había perdido para siempre, por desear que regresaras, por no creer que desde donde estés me cuidas, por dudar de tu palabra.
Perdóname, porque nunca fui la mejor nieta, porque quise ver el mundo de colores, por no dejar que me trajeras a la realidad, por no creerte cuando me decías que te marcharías, algún día.
Perdóname abuela, porque, aunque te hayas ido, y aunque me dijiste que debía ser feliz en tu ausencia, yo aun sigo queriendo como antes, que regreses a mi lado.

Isemay- Parte 15.10 VIVO

-De vez en cuando bailábamos en la escuela, en las fiestas, cuando nadie nos veía- sonrió como si fuera una gran travesura. -¿Qué hacías mientras ellas bailaban?- Quiso saber Clotilde. -Solía permanecer sentada junto a nuestra tutora, ella era demasiado estricta y siempre nos tenía controladas, no dejaba bailar a ninguna de las jóvenes más de una vez con el mismo caballero- comentó como cotilleo. -¿Eras la única casada?- preguntó su hermano, queriendo saber más de ella, y esa era una buena oportunidad. -No era la única- sonrió- había otras, sus maridos venían a verlas de vez en cuando, echaron a una chica de la escuela porque se quedó embarazada en una de las visitas de su esposo, aunque se supone que eso debe ser confidencial- sonrió. -¿No se puede bailar si estas casada?- interrogó ahora el capitán- yo iba a proponerle un baile- rió al ver como comenzaba a sonar una nueva música. -No se puede, al menos que tu esposo este presente- aclaró. -Entonces, acompáñeme- le tendió la mano el capitá…