Isemay 40.4
Esa noche Osmar durmió muy mal, no dejaba de moverse de un lado a otro de la cama, pensando el modo en que le haría entender a su esposa que debía confiar en él. Había pensado también en las palabras habladas con Uwuain y sabía que no era cierto, no la culpaba por haberle pedido al rey que le hiciera marcharse, ella estaba dolida y él podía comprender eso, al fin y al cabo, él había hecho lo mismo cuando se casaron, mandarla lejos, y estaba dispuesto a perdonarla ese punto. Aun así le dolía en lo más hondo no haber estado con ella estos años, la amaba, se lo había dicho una y otra vez y ella debería saberlo, habían sido felices juntos y ella no había confiado en él lo suficiente pare decirle lo que estaba ocurriendo. Saber que ahora se encontraba en peligro le hacía sentir culpable, y estaba seguro de que se entregaría a cambio de la vida de su hijo, ¿Qué madre no lo haría? Quería ver su cara al día siguiente, cuando sa...