Isemay- Parte 30.8 MUERTO
Él se inclinó hacia ella, y colocó una mano en su mejilla, su contacto le quemó, con el pulgar le acarició sus labios. Ella no se apartó, tampoco retrocedió, pero no hizo nada para demostrarle que su contacto le hacía sentir algo. Iba a besarla y ella lo sabía, notó como se humedecía los labios, el gesto que esperaba, el gesto que la traicionó. Iba a recuperarla, pasara lo que pasase. Podía adorarla el tiempo que quisiera, pero no haría más que volverla más fría y racional. Ya la conocía lo suficiente como para saber que era obstinada, impetuosa y valiente. Durante el tiempo que habían estado juntos, no habían cesado las discusiones o las peleas, que luego solucionaban entre besos y caricias. Esta vez no iba a ser diferente. - Puedo recordarte lo que sientes- siguió hablando. - ...