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El amigo que nunca tuve 4

Lo dejó dentro de la bañera, sus ojos no podían mantenerse abiertos y se fue a descansar. El peluche se quedó allí, metido en la bañera, deshaciendo su suciedad bajo el agua caliente. Cuando la pequeña despertó, al día siguiente, se dio cuenta de que había olvidado el peluche en la bañera, si él era como ella, cuando le sacaran, estaría arrugado, y por primera vez en mucho tiempo sonrió, recordando como había sido su infancia, cuando su padre peleaba con ella entre risas por sacarla de la bañera, ahora ya no peleaban, sus padres siempre hacían lo que ella deseaba, estaba demasiado cansada para esas tonterías. Pero al llegar al cuarto de baño, observó algo extraño, el peluche estaba fuera de la bañera, arropado con un albornoz, uno que tenía grabadas las iniciales de la pequeña, era suyo, lo reconocía, por las fotos que su madre le había enseñado tantas veces. -           Es tuyo- la confirmó su madre desde la puerta- creo que, las cosas qu...

El amigo que nunca tuve 3

Entre sus brazos, se llevó el pequeño peluche a casa, su madre miró al peluche roído y destartalado extrañada, pero rara vez la regañaba por algo, sabía que su hija tenía suficiente con sobrevivir, aunque a veces la pequeña echaba de menos eso, a lo mejor es lo que necesitaba para volver a ser la que era, que todos los demás la trataran como si fuera normal. La pequeña llegó a su casa y pensó en la manera de cuidar a su peluche, estaba sucio, muy sucio, con las marcas de las ruedas sobre él, y aunque ella estaba cansada, pensó que antes de irse a dormir, le debía al menos eso al pequeño peluche, un buen lavado para aliviarle de la suciedad. Sin pensarlo, y ante los ojos atentos de sus padres la vieron ir al baño, llenar la bañera y meter a su peluche. No sabía por qué, pero antes tocó el agua para ver si estaba caliente, aunque sabía que su pequeño peluche no lo notaría. Cuando sus doloridos huesos estaban cansados, el agua caliente y relajante siempre la ayudaban, en otro tiempo, h...

El amigo que nunca tuve 2

Ella intentó levantarse, pero el esfuerzo no le dejó dar un paso, estaba tan cansada… Volvió a sentarse, pensando, que tampoco pasaba nada, no era tan importante, solo era un estúpido peluche, un oso, casi sin pelo, roto… Pero cuando intentaba volver a sumergirse en sus pensamientos, lo oyó, el rugido de un motor, un crujido en el pequeño cuerpecito, un coche pasaba sobre él, y como si fuera impulsada por resortes se levantó de un salto, que insensatez, ¿Cómo podían? Pensó que si ella fuera un peluche así, que en otro tiempo hubiera sido hermoso, como ella lo fue en su infancia, al menos se merecía descansar tranquilo, no podía dejar que lo lastimaran más. Y con toda las fuerzas que le quedaban y que fue capaz de conseguir, pasito a paso, salió a la carretera en busca del pequeño peluche, nada importaba, ni los coches que pasaban esquivándola y que le pitaban para que se apartara, nada importaba, ahora tenía un objetivo en su triste vida, ayudar a aquel peluche a descansar en paz. ...

El amigo que nunca tuve 1

Un día, camino del médico, cansada de andar, se sentó en un banco a esperar que su madre acercara el coche hasta ella, para volver a casa. Allí sentada, cerró los ojos, estaba harta de que el mundo la mirara con lástima, el pelo se le caía, tenía ojeras pronunciadas y moradas bajo sus ojos y su piel, era tan pálida, que parecía que podrían verse sus venas y músculos bajo ella. Estaba cansada, agotada del esfuerzo no solo físico, si no también mental. Harta de esperar que la vida le diera un descanso. Y entonces la oyó, a una niña malcriada, hipócrita, enfadada, caprichosa… Y la miró con sus ojos marrones, deseando que se diera cuenta la manera en la que desperdiciaba la vida. La niña, tiró algo por la ventana del coche de lujo que la  trasportaba, la niñera se asomó por la ventana, sus ojos llenos de pena, porque la niña tirara algo tan valioso, algo que, seguramente no costaría muchas monedas en el mercado, pero que tenía muchos recuerdos. El coche se fue, y allí se quedó él,...

El amigo que nunca tuve

Aquí os dejo otro de los cuentecillos que escribo, esta vez, es un poco diferente, pero su mensaje, espero que llegue a muchos, como es bastante largo, lo he dividido en varias partes... Había una vez una niña, triste y solitaria, cada día, a cada instante, se sentía sola, era una niña enferma, la mayoría de los días no podía salir a la calle, apenas iba al colegio y le costaba mucho, mucho hablar, se ahogaba con cada palabra, cada paso, con cada movimiento rápido. Ella, nunca pensó que la vida sería así de difícil. Había nacido sana, fuerte, alegre. Era una niña con luz propia, que iluminaba el día a todo el que la veía, su pelo rubio, sus ojos marrones, tan grandes, que parecía que podía leer en tu interior cuando te miraba. Pero, todo cambió, su vida cambió cuando enfermó y tuvo que decidir entre sobrevivir, o dejarse vencer por el dolor. La verdad es que no le había ido tan mal, seguía viva, pero en cuanto al dolor, muchas veces se dejaba vencer por ese asqueroso dolor. Se t...

Blog de interés: Besos de mariposa.

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Cuando encontré este blog, lo primero que me llamó la atención, fue como la autora se describía a ella misma en el pérfil, " Escribo con los colores, pinto con las palabras...me gusta hacer de la vida una continua sesión de creatividad". Después de leer esas hermosas palabras, sentí curiosidad por saber, que escondía un blog cuyo título me hacía sentirme creativa, y lo que encontré, fue una mujer llamada Marga, y que en sus escritos, continuamente encuentro sentimiento, en algunos me identifico, el primer texto que leí de ella, decía que a veces en su trabajo, cuando siente que las personas han perdido las esperanzas, se siente mal al juzgar, y que no es nadie para hacerlo, solo desea hacerles sentir... Tal vez así, me siento yo a veces, ojala pudiera transportar mi fortaleza o mis ganas de lucha al que lo necesita en cada momento. Visitarla, estoy segura de que os gustará. BESOS DE MARIPOSA Y aquí te dejo un regalito Marga, para que lo lleves a tu blog.

Isemay- Parte 30.9 MUERTO

                            Osmar supo que acababa de rendirse, sabía que no tenía escapatoria, y notó como todo su cuerpo se ponía en tensión esperando su beso. Cerró los ojos con fuerza, como si la fuera a imponer una condena, pero inconscientemente los humedeció, como instantes antes lo había hecho. Se inclinó hacia ella, estaba seguro de que podía notar su aliento caliente junto a su boca. Rozó sus labios, consciente de que estaba intentando seducirla, debía controlarse aunque su entrepierna amenazara con explotar ante el contacto. Sabía lo mucho que la molestaba lo que estaba haciendo, durante todo el tiempo que estuvieron juntos ella se lo había dicho muchas veces. Rozar sus labios para luego dejarla expectante ante un beso que ansiaba la molestaba. Se separó, y volvió a rozarla los labios, haciéndola esperar lo que llegaría más tarde. Ella abri...