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Una nueva vida 55.5

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Aun recordaba el día del fuego, creyó que estaba muerta y poco a poco la desesperación le había ido en aumento, cuando fue en su busca entre las llamas solo deseaba morir con ella o salvarla, porque le daba igual vivir sino la tenía a ella junto a él y cuando ella abrió los ojos y sus respiración comenzó a normalizarse, él volvió a vivir, le había faltado suspirar de alivió, no sabía cuándo había comenzado a amarla, pero sabía que necesitaba estar cerca de ella y protegerla de todo lo malo que pudiera acecharla, incluso moriría por ella, porque sin ella no sería nada. Sacó de su bolsillo la bonita sortija que había comprado, sortija muy cara que ningún hombre compraría a su prometida, el propietario de la joyería le había observado mientras sonreía y grababa por dentro la frase que él la había dictado, en cuanto llegara pondría ese anillo en su dedo y ya sería suya por siempre. Cuando el cochero detuvo sus caballos en frente de la casa de Radians, José apenas se inmutó y no se dio cu...

Una nueva vida 55.4

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En el coche José se frotaba las rodillas con las manos, nervioso ante lo que iba a ocurrir, ni siquiera se fijaba en el paisaje por el que transcurría con el coche de la familia. En unas cuantas ocasiones, mujeres y caballeros le habían sonreído y expresado sus felicitaciones, así que José debía detener el coche y agradecérselo, pero la verdad es que hacía caso omiso. En lo único que pensaba era en cómo afrontar el tema de cómo había estado Radians estos meses y en pedirle disculpas. Por nada del mundo quería que Radians pensase que se casaba con ella por pena, porque no era cierto. Pensó un segundo que nunca había estado así de nervioso antes por ninguna mujer. Cortejaría a Radians en la hacienda, ya que después de todo lo que había ocurrido se lo merecía.  José sabía que aunque ella no lo amara por lo menos lo deseaba, ya que sino no hubieran ocurrido esos encuentros entre ambos. Radians tenía una forma de ser muy cambiante, tan pronto podía ser la mujer más dulce, c...

Una nueva vida 55.3

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— ¿Os casareis en cuatro meses?- pregunto Frederick sorprendido, pues lo mínimo normalmente habían sido ocho meses — Si, tengo mucho interés en hacer a Radians mi esposa, ¿podréis terminarla en cuatro meses? — Por supuesto que podremos terminarla en esos meses- sonrió Anthony- pero te costará bastante caro, mi hermano y yo te rebajaremos nuestro precio, pero si quieres tenerla terminada en cuatro meses necesitaremos mucha mano de obra — Me da igual, lo que quiero es que esté terminada para ese día- les sonrió y después adoptó de nuevo la actitud seria de antes — Está bien- dijo Frederick- ¿dónde está el terreno? — Es la antigua casa de mis bisabuelos- comentó José — ¿La que está abandonada?- preguntaron sorprendidos- creí que de pequeño odiabas esa casa porque estaba echa a la antigua — Y es cierto, pero quiero vivir allí, la modernizareis y la haréis propia de una princesa- sonrió a sus amigos- empezad ahora mismo, podéis ir a verla si queréis — Está bien...

Una nueva vida 55.2

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— Está bien- le dijo Irene- cariño- preguntó a su marido- ¿le vas a acompañar a contratar los arquitectos y los obreros?, lo digo porque así Medina, Sajira y yo, podíamos salir con las niñas a dar un paseo, las viene salir y que el sol las dore la cara — Puedes irte si quieres- le dijo Simón a su esposa- José te ayudaré a preparar los arquitectos — Está bien señores- inquirió José- pues comencemos ya, señoras- las sonrió- convendría que llamaran a las modistas y que fueran encargando sus trajes y los de las niñas, yo quiero que vengan a la boda- las convenció con una sonrisa juguetona a la pequeña Lisi Una hora después José salía con su hermano y su cuñado a contratar a los arquitectos que construirían la casa, las mujeres al verlo pasar en el coche le sonreían y le felicitaban por su compromiso, José les miraba sonriente y agradecía las felicitaciones con la cabeza. Después de pasar a recoger un anillo de compromiso en la joyería de park actinueng, José y sus hermanos fuero...

Una nueva vida 55.1

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— Cariño- la decía Eric- mi padre tiene razón, yo me ocupo de la niña- y la pidió de nuevo que se  sentara pero al ver que no le hacía caso la grito- Megane siéntate ahora mismo en esa silla y compórtate si no quieres que te de un azote en ese culo que tienes- terminó de decir la frase mientras la niña se sentaba a su lado y comenzaba a terminarse el desayuno — José- le comentó Irene- ¿dónde te metiste ayer?, no me digas que has cometido una locura — No he cometido nada, solo estuvimos hablando- les explicó a sus hermanos- y tengo que deciros que todo ha salido mejor de lo que pensaba — ¿En que habéis quedado?- le preguntó Diego — De primeras en que hoy voy a comer y después en que me caso y no ha opuesto ninguna resistencia- sonrió a sus hermanos- dentro de poco seremos uno más en esta mesa — Perdona- dijo Sajira- dos más que mi bebe también cuenta- rio al saber que José se refería a que se casaría y serían una familia más — M...

Una nueva vida 55

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Volvemos con un nuevo capítulo, ya estamos casi llegando a las 500 páginas del libro y la verdad es que me hace mucha ilusión llegar a lo que podríamos decir que es un ecuador, no pensé que al ir maquetando el libro este ocupara tanto, pero me siento orgullosa de haber escrito un libro con este número de páginas, no es un best seller, pero lo hice muy joven y en un momento de mi vida en que necesitaba "una nueva vida", espero que os siga gustando. Uno de los criados de José entraba en el salón, con una bandeja de bollos, en el mismo instante en que José comenzaba a bajar por las escaleras de su casa, y la dejaba en el centro de la mesa cuando José se apresuró a entrar en el salón. Llevaba una bata ya que había dormido mal y se había levantado tarde, hacia un día espléndido a pesar de la época en que se encontraba, parecía el día más maravilloso de su vida, ahora sabía que Radians se casaría con él y nadie los separaría. Toda la familia estaba reunida en torno...

Quise...

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Quise llorar por ti y no me quedaban lágrimas, entonces me di cuenta de que ya había llorado lo suficiente, y peor que todo eso, que jamás mereciste ni un solo momento de mis tristezas. Quise gritarte que todo era injusto y no me quedaba voz, entonces comencé a recordar las cosas que te había dicho, las cosas que escribí y nunca dije, y me di cuenta de que mis letras jamás debieron pertenecerte. Quise que me doliera y no encontré ese dolor, quise sentir frío o sentir calor, pero mi mente voló al pasado, a un día en el que en un segundo cambió mi vida, y entonces recordé que en ese mismo segundo, después de lágrimas vertidas, había construido un muro a mi alrededor, tan, tan alto, que ya nada sentía. Y ahora, pienso que quiero llorar, que quiero gritar, que quiero que duela para sentir que estoy viva, pero no hay lágrimas, no hay palabras y no hay dolor, sin embargo, hay una ligera felicidad en mí, y es que sin saber como saliste de mi vida y como te arranqué de mi cora...