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Ya sabéis que por motivos varios el blog permanecerá cerrado y no podré visitaros, sois libres, de quedaros o marcharos, estoy pasando por momentos duros y necesito tiempo para aceptarlos. Iré poniendo de vez en cuando lo que escribo en facebook para desahogarme, me es más sencillo porque se lo dicto al móvil, pero mentiría si os dijera que puedo entrar a vuestros blogs a leer todo lo que escribís, y entrar a dejar un comentario absurdo y sin sentido, me parece una falta de respeto.

Gracias por comprender, gracias por estar a mi lado todo este tiempo, gracias a los que os quedéis y también, gracias a los que se vayan, podéis buscarme en facebook por mi nombre, si queréis hablar conmigo, y también por el nombre del blog, tengo una página en la que me llegarán vuestros mensajes directos.

28 de noviembre de 2009

Mi lista... mis valores.



Bienvenidos a otro mundo, ese es el texto que creo debería poner en cada empiece de un libro, porque cada uno de ellos nos transportan a otro lugar, ¿no es así? Por eso quiero empezar mi blog, diciendo a todos aquellos que me leáis, "Bienvenidos a mi mundo".




Hace unos años, comencé la maravillosa aventura de ser maestra, algo fascinante y que siempre me ha llenado, un sueño, que puedo aseguraros, no ha sido fácil de conseguir.

Siempre me he considerado una persona observadora, tanto, que la mayoría de la gente me considera una borde, aunque las personas que me conocen saben que no es así. Pero la vida que yo misma me he forjado, la basé en cerrar etapas y abrir otras nuevas, jamás pensé, que tuviera cabida algo de una etapa anterior en la nueva. Y lo comparo con los libros que he mencionado al principio, según vas pasando las hojas te metes más en una historia.

Al principio, en la primera página, no eres más que un mero observador, que no sabe que puede ocurrir en la segunda, en la mitad de él, ya sabes lo que va a pasar, conoces a los personajes y cómo actúan, en la última, se acabó el libro, lo cierras, lo guardas en la estantería y comienzas otro nuevo, con otras historias, otros personajes, y otras aventuras. Pues así es mi vida.

En el colegio, siempre me había considerado una chica del montón, no tengo una gran memoria, y mis métodos de estudio se basaban en desechar lo anterior para dejar entrar lo nuevo, algo que hasta su momento me fue bien, pero que no recomiendo a nadie, porque llega un momento en tu vida que te das cuenta de que no es el método de estudiar. 

Aprobé el colegio con mucho esfuerzo, siempre me he preguntado porque estudiamos ciertas asignaturas que no servirán en un futuro, o al menos eso pensaba, si hubiera sido por mí, desde que tuve uso de razón y decidí que quería ser maestra, hubiera entrado directamente en la universidad para formarme como tal, pero me temo que no nos dejan…

Pues bien, cuando terminé la ESO, la orientadora de mi colegio nos hizo esos famosos test de aptitud, y le dijo a mi madre sin ni siquiera pensar lo que decía, que no me dejara estudiar bachillerato, porque según mis informes, yo no tenía muchas ganas de estudiar, y que teniendo en cuenta lo que me había costado sacarme la ESO, era mejor que me pusiera a trabajar. Lo que esa “magnífica” profesora no sabía era, que yo estaba ansiosa por trabajar, pero de maestra, y que si, la ESO me costó bastante, pero a medida que me fuera acercando a mi objetivo, me preocuparía más por mis clases. No se si os ha pasado.

Lectores, eso fue lo primero que escribí a la lista de qué clase de maestra no quería ser. Pensé que si en un futuro no era capaz de apoyar a mis alumnos, y enseñarles que hay que luchar por los sueños, dejaría esta profesión, y aun lo sigo manteniendo.


La segunda cosa que escribí, fue cuando llegue a bachillerato, en ese momento me encontré con una situación familiar dura, y con una profesora que parecía odiarme hiciera lo que hiciera, me costó mucho, pero también conseguí sacar bachillerato, y en ese momento, apunte en mi lista una segunda cosa, los profesores deben saber ser amigos y apoyarte cuando los necesitas, pasamos demasiadas horas con ellos, si un profesor no te cae bien, al menos debes valorarle como maestro. Y eso es lo que hice.


Tuve dos grandes maestros.

La tercera cosa que añadí, me la dió la profesora que me odiaba, me suspendió, y si, aunque parece injusto y muy común lo volveré a decir, me suspendió cuando la media del curso me daba aprobada, y todo porque, según explicó a mi madre, que no podía creerse que yo fuera a repetir por primera vez en mi vida y con una sola asignatura, pues, según le dijo, lo hizo porque era algo lógico, y que a su hijo le habían suspendido también, y mira ahora, era ingeniero, a lo que mi madre la contestó enfadada, usted paga las frustraciones de su hijo, con la mía, y ambas nos fuimos del despacho. Así que la tercera cosa que añadí a mí lista fue, mis problemas personales terminan en el momento en que yo piso mi aula.


La cuarta cosa que añadí fue en la universidad, llegué a ella y mis notas subieron por la nubes, por primera vez en mi vida, me importaba lo que estudiaba y me sentía bien cogiendo los apuntes. Así que escribí junto a las tres anteriores, sentirme bien con cada una de las cosas que enseñara.

Y eso me lleva a hoy en día… y con ello, a valorar mi profesión, no como un mero trabajo, sino como mi vocación y parte de mi vida, no se vivir sin ser maestra. Esa lista, más algunas otras experiencias de mi vida, me llevaron a estudiar Especial (ya os explicaré algún día porque justo esa especialidad).

¿Por qué os cuento todo esto? Pues por una sencilla razón, cuando escojáis la profesión a la que queréis dedicaros, valorar vuestra propia lista, y pensar ante todo, que si lo que habéis escogido es trabajar con personas, hacerlo porque en verdad os guste, y porque amáis lo que realizáis, sino, llegara un momento, en que por muchas cosas que te propongas, comenzaras a saltarte cada uno de los pasos de tu lista, y un niño, o un adulto, no es algo que se pueda resetear ni formatear para empezar otra vez de cero.




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Además, no te olvides que puedes comprar mis libros Isemay y Latidos, pincha encima de sus nombres para acceder, mirar no cuesta nada.

Un besazo.

4 comentarios:

Luis Bárcena Giménez dijo...

Me gusta esta lección de vida. Un abrazo.

Tamara dijo...

Me alegro de que te haya gustado, al fin y al cabo todos tenemos una lista. Un besazo.

María José Belmonte Mondéjar dijo...

Cuanto mediocre se encuentra uno.Pero lo tenías claro.Lo mío fue de rebote y comparto tu lista.Escuchar,querer,enseñar a pensar,que investiguen,que se ayuden...esto me ocasionó,problemas con compañeros y algún padre que quería muchos deberes.Ya hace un año que no trabajo y sé que no voy a volver a hacerlo.Ahora intentan trabajar como yo,y yo ya no puedo.Trabajando con cada crío,con actividades abiertas,convencer a los padres de las bondades de las parejas tutoriales,desgasta mucho.A los pioneros les llueven tortas por todos lados.Pero trabajé dejándome la piel,a mi manera.Me fui con muchos juicios,
y tengo un sabor agridulce,mis ex-alumnos que me adoran y mis compañeros que pasaron página,cosa que hasta que los jefes no quieran aquí me tienen.No quiero falsos homenajes.Cuando llegue el momento,seguiré como hasta ahora,sola.No admito la hipocresía.Besicos.

Tamara VN dijo...

Anda que no hace tiempo de esta entrada Maria Jose. Un besazo.

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