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Ya sabéis que por motivos varios el blog permanecerá cerrado y no podré visitaros, sois libres, de quedaros o marcharos, estoy pasando por momentos duros y necesito tiempo para aceptarlos. Iré poniendo de vez en cuando lo que escribo en facebook para desahogarme, me es más sencillo porque se lo dicto al móvil, pero mentiría si os dijera que puedo entrar a vuestros blogs a leer todo lo que escribís, y entrar a dejar un comentario absurdo y sin sentido, me parece una falta de respeto.

Gracias por comprender, gracias por estar a mi lado todo este tiempo, gracias a los que os quedéis y también, gracias a los que se vayan, podéis buscarme en facebook por mi nombre, si queréis hablar conmigo, y también por el nombre del blog, tengo una página en la que me llegarán vuestros mensajes directos.

7 de julio de 2011

Isemay- Parte 8.5 VIVO

-                            No te quites más ropa- volvió a repetirla- es peligroso Isemay.
-                            ¿Esas son las únicas palabras que tienes que decir al reencuentro con tu esposa?- le preguntó- he de decirte que me has decepcionado- se rasgó un trozo de la enagua para envolverle las muñecas con la tela y al acercarse tuvo que ponerse de puntillas para llegar hasta él, con lo que su cuerpo rozó el del joven más cerca de lo que ella pretendía.
-                            No te quites más ropa, deja mis heridas en paz, hazme caso- la pidió comenzando a notar un tremendo calor corporal- Uwuain, díselo tu, estamos atados, y esto esta lleno de hombres.
-                            Cúrale Isemay, es la única opción que tenemos para salir de aquí- fue la orden que le dió su hermano y después guardó silencio dejando que su cuerpo después de todo ese tiempo descansara sin herirse.
-                            ¿Sabes? Creí en todas las leyendas que me contaban de ti, pensaba que de verdad eras invencible.
-                            No todo lo que dicen es cierto- la indicó mientras ella le vendaba ahora los tobillos.
-                            Es verdad, supongo que después de todo, Wilde no es vuestro amigo- se volvió para mirar también a su hermano.
-                            ¿Estuviste con él en la corte?- le preguntó su esposo.
-                            Si, he estado hospedándome en su casa durante estos últimos meses- les explicó.
-                            ¿Y la anciana Aperhild?- la interrogó extrañado de que la mujer hubiera dejado que se la llevara un hombre sin avisarle.
-                            Murió, pero eso ya lo sabías ¿No? Wilde me dijo que te había mandado una carta, aunque yo le pedí que no lo hiciera, me trato muy bien todo este tiempo- agregó al ver la expresión en el rostro de su esposo.
-                            Llevo bastantes meses sin recibir noticias sobre ti- se defendió él, al tiempo.
-                            No sabía ni siquiera que pedías informes sobre mi estado- le confesó- la anciana jamás me lo dijo, sin embargo entiendo que las cartas no iban destinadas a su hija.
-                            Queramos o no, sigues siendo mi esposa- la indicó y con la vista la señaló el dedo anular donde ella llevaba puesta la alianza.
-                            Intenté quitármela- le mintió ella, la verdad es que siempre había tenido miedo de hacerlo, si las habladurías de su esposo no eran suficientes, no sería ella quien provocara más.
-                            Yo también- la hirió él- pero el rey no me dejó.
-                            El rey- rió ella- no me hables de ese personaje- espetó a modo de insultó.
-                            Isemay- la regañó su hermano.
-                            ¿Sabes porque regrese a Sabell?- se volvió para mirarlo- Reinald vino a buscarme, él rey ordenó a Wilde que me violara, creo que quería romper la alianza entre nuestras familias, según Isobair, vuestros ejércitos unidos serían casi tan numerosos como los del rey, y eso no es bueno para él.
-                            Y creía que si ordenaba violarte, ¿No íbamos a unir más nuestras fuerzas contra él?- la preguntó su hermano- es una tontería- descartó la hipótesis.
-                            Osmar no estaría dispuesto, al fin y al cabo su esposa estaría mancillada- se volvió para mirar a su marido y siguió cambiándole el vendaje en silencio.
-                            Jamás he querido hacerte daño- le dijo a modo de disculpa después de un largo rato.
-                            Pero tampoco quisiste intentar quererme- le acusó.

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