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Ya sabéis que por motivos varios el blog permanecerá cerrado y no podré visitaros, sois libres, de quedaros o marcharos, estoy pasando por momentos duros y necesito tiempo para aceptarlos. Iré poniendo de vez en cuando lo que escribo en facebook para desahogarme, me es más sencillo porque se lo dicto al móvil, pero mentiría si os dijera que puedo entrar a vuestros blogs a leer todo lo que escribís, y entrar a dejar un comentario absurdo y sin sentido, me parece una falta de respeto.

Gracias por comprender, gracias por estar a mi lado todo este tiempo, gracias a los que os quedéis y también, gracias a los que se vayan, podéis buscarme en facebook por mi nombre, si queréis hablar conmigo, y también por el nombre del blog, tengo una página en la que me llegarán vuestros mensajes directos.

29 de noviembre de 2011

Me quedo sin palabras.

Si hace relativamente poco tiempo, os contaba mi experiencia con la moto, hoy he visto algo que me lo ha recordado todo, pero desde la otra perspectiva.

He salido con mi madre a comprar, estabamos paradas en un semaforo, y mi madre miraba y me señalaba a un perrito muy pequeño que jugaba con otro más mayor, cuando de repente hemos sentido como si dos coches se hubieran dado y vinieran contra nosotras, rápidamente nos hemos dado la vuelta, y mi sorpresa ha sido enorme, cuando al mirar, hemos visto como un coche gris, creemos que un Peugot, arrastraba bajo sus ruedas algo negro, mi madre ha gritado que se le había caído el parachoques, pero, yo he visto dos ruedas bajo el coche, y he salido corriendo hacia allí, el coche no frenaba, y arrastraba una moto con un hombre debajo, la moto se había quedado enganchada a un lateral del coche y ambas hombre y moto se metían cada vez más debajo.

De repente la moto se ha desprendido del coche con tal fuerza, que el hombre ha salido con ella, cayendo de espaldas enfrente nuestra.

Sin pensarlo he revivido todo mi accidente, y he salido corriendo para socorrerle, el hombre no se movía, y me he asustado bastante, pero al llegar a su lado, oía a mi madre gritar a los coches que frenaran (es una calle de tres carriles, y se había quedado en medio de uno de los cruces de la calle). Yo misma me he oido gritar, que pusieran los triángulos a la gente que se acercaba.

Cuando he llegado a su lado, el hombre tenía los ojos cerrados, había caído de espaldas, y he pensado en lo peor, cuando he llegado, le he puesto la mano en el hombro y rápidamente abrí el casco (lo abrí para que cogiera aire, pero no lo retire de su cabeza). 

  • No te muevas- Le he dicho, ni siquiera sabía si me escuchaba, pero daba igual, necesitaba decírselo.
El hombre abrió los ojos y me miró, aun siento su mirada, como si no supiera que ocurría.
  • No pasa nada, no te muevas.
El hombre me hizo caso, se quedo quieto y me seguía mirando, le miré la cara, no tenía nada, y las piernas, no había sangre.
  • Me duelen las piernas- Me ha dicho.
  • No te muevas- le repetí- ya viene la ambulancia.
Corriendo se ha acercado una mujer, le ha dicho que era enfermera, pero él no dejaba de mirarme, le he dicho, por favor, no te quites el casco, no sabemos que ocurre, te sientes bien, pero no te lo quites.
Y él me decía que estaba bien, que estaba bien, pero yo le veía pálido y con los ojos un poco raros, supongo que del golpe, le he dicho que respirara más tranquilo.

Cuando de repente, viene un coche del cruce, muy rápido, y quería pasar justo por donde estabamos, un hombre, que luego ví que era guardia civil, se tiró en medio de la calle, y le golpeó el capó para que parara, el hombre se bajo del coche diciendo que su semáforo estaba en verde y que pasaba, se ha ido contra el hombre, como si fuera a pegarle, y mi madre tuvo que intervenir.

Me estaba pareciendo todo un poco subrealista, cuando el hombre de la moto nos ha dicho que le quitemos de allí, que le iban a pillar, le veíamos bien, así que le hemos llevado hasta la acerca, los pantalones rotos, la moto destrozada, menos mal que llevaba una chaqueta protectora para la espalda.

A los cinco minutos la ambulancia, le han metido dentro, y antes de cerrar la puerta el hombre me miró y me dijo, muchas gracias por estar ahí.

Jamás se me olvidarán esas palabras, nunca en la vida podré dejar de pensar en que en ese momento reaccioné, cuando a lo mejor hace unos meses me hubiera quedado paralizada. Ahora tengo que decirle, que gracias a él por estar bien y por mantener la calma.

El coche que le dió, se fue a la fuga, el hombre del otro coche que se bajo diciendo lo del semáforo en verde, se marchó, y al rato volvió, había llamado a la policía porque el hombre había golpeado su coche.
Los han tomado a los dos declaración, y los policías estaban alucinando.

Yo también lo estoy aún, que poca humanidad tienen las personas, que uno es capaz de darse a la fuga, ni un frenazo en el suelo que indicara que había intentado parar el golpe, y el otro, en vez de ayudar se pone a armar bronca porque su semáforo estaba en verde y quería pasar, aunque nosotros estabamos en medio de su carril.

Para que veáis que estas cosas no son de película y que espero que los dos tengan su merecido castigo. Ojala nunca se tengan que ver en la situación de que alguien les socorra a ellos, porque no saben lo que se siente.

También, espero que el hombre este bien, porque cuando le metieron en la ambulancia, pregunté por él pero ya no me dijeron nada.

Chicos y chicas, gracias por escucharme, tenía que desahogarme. Un besazo.

14 comentarios:

Juan Ignacio dijo...

Ya comenté en su día que hay cosas que no solo ocurren en China. Recuerdo, hace cinco años, como en el cruce de Alcalá con Príncipe de Vergara, un motorista, parado ante un semáforo, fue arrollado por un coche que siguió de largo. El motorista quedó tendido en el suelo mientras los coches circulaban por la calzada de Príncipe de Vergara sentido Menéndez Pelayo, cuando se cerró el semáforo hicieron lo propio los vehículos que circulaban por Alcalá sentido Manuel Becerra, en ésas el hombre se incorporó sin ayuda ninguna, eso sí con el apoyo moral de cuantos estábamos en las aceras sin perdernos detalle de nada para luego contarlo como yo ahora (meterse en medio de la circulación era peor que meterse en medio del grupo de toros que corre cualquier mañana de Julio en Estafeta), cogió su moto y llegó hasta la acera opuesta a la mía. Una vez que llegó fue reconfortado por el público asistente. Desde luego no creo que le multasen por entorpecer el tráfico en ningún instante.

Piruja dijo...

Hola Tamara, menudo susto os habéis llevado, has echo muy bien en como has socorrido al hombre y el con esa mirada sabia que no estaba solo, creo que el tampoco olvidara la ayuda y apoyo que le diste, pero se tiene que ser cafre para ver que hay un accidente con un hombre en el suelo y querer pasar por que tenia el semáforo en verde, menudo energúmeno lo mismo que el que se dio a la fuga, como bien dices ojala que tengan su castigo que se lo merecen con creces, y ojala el hombre este bien.
En la sociedad que estamos cada vez nos vamos deshumanizando mas y mas, ya a la gente le da igual si te caes en plena calle como si no, cada uno va a la suya y eso es bien triste, ya que muchos no se dan cuenta que el día menos pensado necesitan esa ayuda que ahora niegan a los demás, tu y tu madre podéis estar orgullosas ya que habéis hecho todo lo que habéis podido, las gracias a ti por contarlo, espero que ya te sientas mejor, cuídate.

Un besote.

Tamara dijo...

Juan Ignacio, a lo mejor es que soy un poco impulsiva, pero no podría quedarme mirando a ver si el hombre se levanta o no, por mucho tráfico que hubiera.

La calle de hoy, tiene tres carriles, donde los coches, acaban de salir de dos autopistas que hay en la zona, me daba igual lo rápido que iban, mi prioridad es que no volvieran a atropellarle. Yo ni pensaba moverle de allí en medio, pero me parecía importante que pusieran los triángulos para avisar de que había un peligro, aunque ningun coche se ha dignado a dejarnoslo, ya que claro, ninguno ha parado.

Aun así, supongo que te tienes que ver en la situación o haber vivido algo parecido para ver lo que se siente al mirar alrededor y no saber que te ha pasado, y si encima ya te ves solo... No quiero pensarlo. Pero vamos, egoistas los conductores que no pararon.

Besos.

Tamara dijo...

Piruja, eso es lo importante que el hombre este bien, porque yo solo le veía los ojos con el casco, y cuando he visto como se relajaba y me hacía caso, porque al principio intentaba moverse y levantarse... He pensado, esta confiando en mí, y yo sé lo que es eso, en ese momento, en que necesitas que alguien te diga que todo va bien.

Gracias a ti por el comentario, la verdad es que llegué enfadada a casa sin pensar como el mundo podía ser tan cruel y no empatizar con los demás.

Besos.

Ricard dijo...

Hola Tamara.
Impresionante historia vivida como salida de un film.
Es imperdonable que o. Sin hablar ya del que se ha dado a la fuga. Eso me parece demencial.
Te has comportado de un modo excepccional dando socorro y apoyando al herido para que no se sintiera solo.
La vida puede cambiar en cualquier momento y dar un vuelco. Por ello es importante aprobechar todo lo bueno que nos ofrezca.
Un abrazo y gracias por compartir tu vivencia.
Con cariño. Ricard

Manolo García dijo...

Impresionante, conforme leía flipaba más y más. Espero que no te suponga un trauma esta experiencia y como bien dices, que no les pase nada a aquellos que muestran en su escaparate a la insolencia.

Ojalá el motorista se recupere y, por supuesto, mucho ánimo para ti también.

Besos!!

^^EldanY^ dijo...

Ole por ti, profe. Muy valiente y solidario por tu parte.
Por parte de los energúmenos, el primero el del peugeot y el segundo, el gilip......... ese que quería pasar a toda costa, debería haber una ley contra esa clase de gente también.
No me extraña nada del caso, hay mucha gente como tú pero muchísima gente como ellos y cada vez más, lo veo en mi pueblo y estamos 4 gatos, así que en las ciudades, que no se conoce ni Dios y con tantas prisas y agobios, se multiplica por miles. Es lo que hay y esto no es nada para lo que viene.

Un abrazo para ti, valiente.

Amelia dijo...

¡Que fuerte! en vez de auxiliar meter bronca, incalificable.
Muy bien Tamara, es lo que se debe de hacer, esas palabras que tú le dijiste le dieron la vida a ese señor que andaría noqueado.
tú mejor que nadie puede entender esta situación porque tu lo viviste en tus propias carnes.
Menos mal que aunque aparatoso pues parece ser que no ocurrió nada muy grave.
Un besazo y haces bien, que mejor que el blog, tu casa, tu gente, para desahogarte. Un besito. Amelia.

Juan Ignacio dijo...

Tamara, haciendo la mili, en Barcelona, el domingo anterior a las elecciones generales del 15 de Junio de 1.977, las primeras en España después de la muerte de Franco; volvía del desfile, el último que se celebró en Barcelona, desde aquel año solo se celebra ya en una sola ciudad; pues volvía desde la Diagonal, pasé la Plaza de Cataluña (o Plaça de Catalunya, no quiero herir susceptibilidades) y al llegar a las Ramblas, sentido subida, veo venir un coche echando fuego por todo el bajo, me puse en medio de la calzada y se paró, me acerqué e hice salir a los cinco ocupantes (debió ser por el ardor guerrero que traía del desfile al que fuí obligado), cuando los seis llegamos a la rambla el coche hizo¡pum!, como en la pelis, y quedó envuelto en llamas, también lo he descrito como en la sección de sucesos. Me fuí de allí rápido, pues ya sabía que durante la mili no hay que destacar en nada, por si acaso.

Tamara dijo...

Gracias Ricard, la verdad es que me sorprendí a mi misma, pero sí, lo hice bien jejeje, a pesar de que siempre había pensado que en una situación así me quedaría bloqueada.

Y es imperdonable, cada vez que lo pienso solo deseo que lo hayan cogido.

Un besazo.

Tamara dijo...

Manolo, yo conforme lo vivía, me quedaba más alucinada, cuando he mirado y he visto que el coche no estaba, solo podía decirme a mi misma, no puede ser, ¿Cómo se va a ir?

Espero que el hombre este bien, al menos subió a la ambulancia consciente, y tranquilo.

Besos.

Tamara dijo...

Daniel, espero que te equivoques y si haya mucha gente buena en el mundo, pero yo no podría haberlos definido mejor, porque tiene tela su comportamiento, espero que jamás necesiten de ayuda, porque a lo mejor se encuentran con gente como ellos.

Un besazo.

Tamara dijo...

Gracias Amelia, la verdad es que necesitaba contarlo, sabía que después de lo que os conté, comprenderíais porque lo pase tan mal, cuando le ví que salía despedido, por un momento me ví a mi, fue extraño, porque solo fue una décima de segundo, antes de salir corriendo hacia él, y ya solo me centré en lo que me habían explicado a mí, no te quites el casco, no te muevas, respira.

Besos.

Tamara dijo...

Juan Ignacio, esas experiencias son las que te hacen ser mejor persona, creo que nos hacen crecer, supongo que todo depende del momento y de la reacción que tenga tu cuerpo, yo soy de las que reacciono rápido, pero luego, me entra el bajón.

Un besazo.

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