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Ya sabéis que por motivos varios el blog permanecerá cerrado y no podré visitaros, sois libres, de quedaros o marcharos, estoy pasando por momentos duros y necesito tiempo para aceptarlos. Iré poniendo de vez en cuando lo que escribo en facebook para desahogarme, me es más sencillo porque se lo dicto al móvil, pero mentiría si os dijera que puedo entrar a vuestros blogs a leer todo lo que escribís, y entrar a dejar un comentario absurdo y sin sentido, me parece una falta de respeto.

Gracias por comprender, gracias por estar a mi lado todo este tiempo, gracias a los que os quedéis y también, gracias a los que se vayan, podéis buscarme en facebook por mi nombre, si queréis hablar conmigo, y también por el nombre del blog, tengo una página en la que me llegarán vuestros mensajes directos.

27 de junio de 2012

Isemay 40.1



Capítulo 40


Uwuain paseaba de un lado a otro de la habitación, nervioso, colérico y preocupado por lo que acababa de escuchar. Era el segundo vaso de licor que se tomaba y parecía no poder dejar de dar vueltas, su mano estaba apoyada en la espada que tenía ceñida a la cintura, pensar que su hermana y su sobrino estaban en peligro no lo hubiera imaginado nunca, pensaba que ella viviría feliz y a salvo con Reynald, y ahora descubría que si vivían tan alejados era porque no tenía otro lugar donde protegerla. El mismo Isobair había comprado una residencia cerca de la suya para estar alerta y acudir en su ayuda en el caso de que lo necesitaran.
-                            ¡No puedo creer esto!- Rugió por décima vez Osmar- ¿Y os habéis atrevido a viajar con ellos en el camino? Yo debí desplazarme allí, con todas mis tropas.
-                            ¿Entiendes ahora la situación?- hablaba el rey- Necesito que estén a salvo, y nadie les hará daño en mi hogar, sin embargo el suyo no es seguro, Isemay tiene quince días para convencerse de que aquí estarán a salvo, o de que no pueden volver a su hogar, hasta que no se haya cogido a los agresores, pero si no lo hace, nadie podrá detenerla.
-                      Su seguridad irá por encima de todo, y haré valer mis derechos como esposo y la mantendré a mi lado, ¡Maldita sea! La enviaré lejos si es necesario.
-                            No es tan sencillo- interrumpió Reynald.


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