Hablando con mi enfermedad... tal vez así me haga caso

Querido Ménière:

Me hubiera gustado empezar esta mañana sin tener que estar una hora en la cama mientras tú hacías que las cosas giraran, ya ves, utópicamente supongo, deseaba que en el 2019 no hiciera falta que estuvieras conmigo, por eso que dicen de dejar a final de año lo malo atrás.

Sé que, bueno, teniendo en cuenta cómo empezó mi mañana y cómo acabé anoche, ya que antes de la cena tuve que tomarme una pastilla para que dejaras de molestar un poquito y me dejaras disfrutar de mi familia, esperaba que te hubiera quedado claro que no te quiero en mi vida, pero parece que eres algún tipo de maltratador incansable que ha tomado fijación conmigo, yo, sinceramente, a veces ya no sé cómo decirte que no te quiero aquí. Ya he gritado, llorado, me he revelado contra ti... Creo que, por mucho que hagas, decidiste que mi vida era demasiado bonita y querías compartirla conmigo, tal vez para recoger algo de lo que doy, pero no viniste por el camino correcto para que seamos amigos, no, no me gusta la forma en que tienes de sorprenderme, los vértigos, mareos, crisis, acúfenos y pérdida de audición, no son los regalos ideales para que alguien te quiera en su vida, tal vez, y solo tal vez, si suavizaras un poco en este 2019, podríamos llegar a entendernos, y está claro que, con mucho empeño de mi parte, porque entenderse contigo es como intentar para mi traducir algo en chino.

Me gustaría poder volver a ducharme de pie sin la sensación de que me caigo y disfrutar de esa ducha sin tener que acortarla y salir a sentarme bastante tiempo hasta estabilizarme, me gustaría poder lavarme los dientes de la manera normal y no que solo el movimiento del cepillo dentro de mi boca me haga no sentir estabilidad. Me gustaría sentarme a hacer manualidades sin tener que descansar a cada rato, y leer, ffff, eso sí que me gustaría poder hacerlo de seguido sin tener que aprovechar los ratos buenos y cuando a ti te venga bien, Ménière, los libros son bonitos y tienen historias divertidas, tal vez si me dejaras disfrutarlas, empezarías a ver la vida de otra forma, y escribir, sentarme horas y horas a escribir como hacía antes, me encantaría, la verdad es que nos ayudaría a ambos porque la sensación liberadora de soltar lo que llevas dentro es mejor de lo que te piensas, y me gustaría viajar, sé que lo de los medios de transporte no te sienta muy bien, me lo haces notar cada vez que monto en autobús y me bajo vomitando, o cuando monto mucho tiempo en coche, pero bueno, no se, podías controlarte un poco porque estoy cediendo en muchos aspectos de mi vida y que cedieras tú en alguno, estaría bastante bien. ¿Y qué me dices de las luces? No puedes vivir con ellas pero tampoco sin ellas, Ménière, de verdad, entiendo que tengas tus manías pero, ¿es necesario qué me moleste tanto la luz cuando salgo a la calle? ¿O que los faros de los coches me provoquen sentirme tan mal? ¿Es necesario que, en cuanto cierre los ojos y apago la luz, todo dé más vueltas de lo normal? No sé, tampoco pido mucho, pero dormir era algo que me encantaba hacer y ahora lo consigo normalmente cuando ya me vence el sueño. ¿Y las naúseas? Llevo dos años y casi 4 meses sintiéndome como las embarazadas que dicen que no dejan de vomitar, pues igual, a ver, hagamos una tregua, no es necesario que tenga nauseas hasta el punto de que me duele estómago y tampoco es necesario vomitar, te puedo asegurar que comer está bien, hay cosas que están buenas, la mayoría, y no entiendo que afán el tuyo de echarlo todo fuera en cuanto viene una crisis y si no viene pero estoy muy mareada, pues también... Si querías que me pusiera a dieta hay otras formas de hacerlo, te lo aseguro.

No sé, te diría mil cosas más, como que no me gusta ver a mi familia pasarlo mal por ti, que no me gusta estar separada de mi pareja, que me gustaría volver a ver a mis amigos sin miedo a decirles os tenéis que ir porque no me encuentro bien o no vengas porque me dio una crisis, pero supongo que no me harás caso, de todas formas quería probar a dejarte escrito unas pocas, a ver si lo entendieras así, 2 años y 4 meses ya me parece una relación duradera en exceso contigo, puedes marcharte de verdad, ya me has enseñado muchas cosas, te lo agradezco, no era necesario aprenderlas de este modo, pero dime, ¿cuánto cuesta el pasaje para que te marches? ¿Hay dinero para pagarlo?

Atentamente.

Tamara.

PD Por si te queda alguna duda, te planté cara en el 2016 aunque casi ganas la batalla, seguí plantándotela en el 2017, aunque me arrebataras demasiado, he vencido el 2018 contigo con mucho sufrimiento, pero si decides quedarte en el 2019, no me queda otra que decirte, prepárate, porque tampoco pienso rendirme.

Comentarios

CHARO ha dicho que…
Jamás dejes tu lucha que seguró ganarás la "guerra".Besicos
Bienaventurada ha dicho que…
Hola Tamara, que difícil la enfermedad y que buena actitud para afrontarla, te felicito !!! Y espero que el año 2019 este lleno de salud y bendiciones para ti. Soy hija de Scarlet del blog bordando sueños, te dejo invitada al blog que hice en memoria de mamá, un abrazo.
Benja García ha dicho que…
No sabía que estabas enferma. Lo siento mucho y no te rindas. Un fuerte abraza
Eugenie ha dicho que…
Pase por aquí, y me llamo la atención su post. Le deseo de todo corazón que se mejore, pero si no es así, recuerde siempre que en su debilidad se encuentra su fuerza.

Le tendré muy presente en mi oración. Un fuerte abrazo y Dios le de luz en medio de la lucha.
Julia López Pomposo ha dicho que…
Querida Tamara,, tu entrada me ha conmovido; eres una persona muy joven para vivir con esa enfermedad a cuestas y te admiro por tu entereza y tu valentía para afrontarla.
Un beso muy grande

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