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Importante

Ya sabéis que por motivos varios el blog permanecerá cerrado y no podré visitaros, sois libres, de quedaros o marcharos, estoy pasando por momentos duros y necesito tiempo para aceptarlos. Iré poniendo de vez en cuando lo que escribo en facebook para desahogarme, me es más sencillo porque se lo dicto al móvil, pero mentiría si os dijera que puedo entrar a vuestros blogs a leer todo lo que escribís, y entrar a dejar un comentario absurdo y sin sentido, me parece una falta de respeto.

Gracias por comprender, gracias por estar a mi lado todo este tiempo, gracias a los que os quedéis y también, gracias a los que se vayan, podéis buscarme en facebook por mi nombre, si queréis hablar conmigo, y también por el nombre del blog, tengo una página en la que me llegarán vuestros mensajes directos.

24 de septiembre de 2010

Antes de los 23

Seguramente hace tiempo pense, que es lo que se siente antes de los 23. La respuesta la se ahora, nada, no siento nada, sigo siendo la misma, y sigo deseando las mismas cosas que a los casi 22 no tenía.

Mañana vais a felicitarme, seguramente muchos de vosotros porque os salten las alarmas de tuenti, facebook, hi5... otros porque os acordareis de mi, sea donde sea. Pero tal vez, y aún sin sentir nada con respecto a mis 23, siento mucho con respecto a un día más de vuestras vidas.

He pensado que podría dedicaros esta entrada a cada uno de vosotros, los que me quereis cada día y estais apoyándome, aunque sea en la distancia. Pero, hoy es el día del único ser al que no puedo tener, y se la dedico a él.

Hace casi 5 años, solo quedan unas horas para ello, seguramente sentada en esta misma silla, pensaba en la ganas que tenía de que llegara mañana. Después de días y días, llorando, pidiendoles a mis padres una y otra vez que me dejaran tener una cobaya, ellos habían accedido.

Acompañé a mi abuela esa tarde, fuimos a una tienda de animales, había cobayas, ardillas, pajaros... y en la entrada de la tienda, me dí cuenta que no quería eso en aquel momento. Mi abuela me dió dinero y me dijo que me comprara la cobaya que tanto quería... pero en ese momento no lo hice, sabía que no eran aquellas las que debían estar en mi vida.

Después, junto a mi hermana y mi novio, subimos a la calle alcala, y allí en una pequeña jaula, había dos cobayas, una saltando de un lado al otro, nerviosa, la otra detrás del plato de la comida temerosa de que alguien la cogiera... y allí estaba, mi niño, mi pequeño, lo que más echo de menos...  


Napo

La mujer se volvió y me dijo, ¿cual quieres? yo la señalé con el dedo la que se escondía detrás del plato de comida, ella la cogió, me dijo es macho, y me la metió en una cajita de cartón, tan grande era la caja y tan pequeña mi cobaya, que parecía perderse en ella.


Volví en el metro, abrazando la caja de cartón como si ese ía me hubieran hecho el regalo más maravilloso del mundo, y puedo aseguraros que así era, porque ese pequeño, me dio momentos inolvidables en mi vida, y también uno de los momentos más tristes.

Mío, yo suya, para siempre.

Napo, hoy no estas conmigo, y sin embargo en unos minutos también será tu cumpleaños, y no siento nada sobre mis 23, mucho sobre tus 5 años. No sabes lo que daría por poder volver a abrazarte de nuevo, por llamarte y que acudieras, por soltarte en la habitación y encoger las piernas para que no me mordieras, por lavarte, secarte y sentarme contigo en mis brazos.

Estoy segura de que me diste más a mi de lo que yo pude darte a ti, no puedo comprender como puede existir gente que maltrate a animales, cuando cada vez que recuerdo tu mirada mi corazón también se ilumina.
Soy feliz, aunque ahora llore al recordarte con nostalgia... pero quería que supieras, que jamás, voy a olvidarte, que formas parte de mi.

Solo me queda decirte, lo que te hubiera susurrado mientras te cogía en brazos si aún estuvieras aquí conmigo.

¡Felicidades mi niño! No olvides que te quiero.



2 comentarios:

María José Belmonte Mondéjar dijo...

Tamara,el otro dia murió cobayi.No tenía ni un año.Estaba fenomenal,pero había adelgazado y se quitaba pelo.Cuando volví a casa por la tarde ,mi hija la abrazaba llorando,y me dijo mamá se está muriendo.Yo no lo soportaba.Se murió en sus brazos,y tuvo que animarme mi hija,mamá está bendecida,mejor que la haya tenido ,poco tiempo.Le pregunté entiendes ahora,por qué´no quiero
animales?Sufro mucho.Cuando murió mi perrico Coco,fue horrible.No quiero sufrir más de lo que ya tengo.Y mi hija me dijo que ahora me entendía y no quería más.
Hay personas que no les afecta y a otras se nos parte el alma.Besicos

Tamara VN dijo...

Yo también lo entiendo Maria José, porque a mi me pasa lo mismo. Un besazo.

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