Isemay- Parte 4.2 VIVO

Y es que en los días que llevaba consciente, el sueño había conseguido mantenerla alejada de la realidad durante la mayor parte del tiempo, pero cuando volvió a despertar su primo seguía estando a su lado. Reinald, siempre la había cuidado tanto, podía haber sido su esposo, los matrimonios entre familiares no eran tan extraños, seguramente a su lado hubiera sido feliz.
Reinald la sostenía la mano como si tratará de una niña pequeña, y mojaba su frente con paños de agua tibia, para mantener la temperatura baja.
-                            ¿Cómo te encuentras?- la preguntó.
-                            ¿Cuánto he dormido esta vez?- preguntó ella a su vez.
-                            Sólo un par de días.
-                            ¿Has obtenido respuesta?
-                            No, no ha contestado- susurró como si le doliera darle la noticia. Pero hace tiempo que ella se había acostumbrado a ese trato por su parte- iré a hablar con el rey mañana.
-                            Me obligará a volver a Halk- le agarró de la mano- no quiero otro esposo, Osmar no me molesta, y, puedo hacer lo que quiera, otro esposo no lo permitiría.
-                            Debería darte también su protección, no es así el modo en que yo entiendo un matrimonio- respondió su primo soltándose- esta vez no, no vas a convencerme de que todo está bien, si el rey quiere que sigas casada con él, al menos no será bajo su techo, pienso llevarte lejos.
-                            No puedes…
-                            No te preocupes por nada, yo me ocuparé de todo, pero te prometo que no habrá más ataques de este tipo, si tu esposo no te protege lo haré yo, puedo llevarte al castillo de mi padre, y lo haré si es necesario, te sacaré que aquí si el viene a reclamarte.
-                            Reinald- intentó contradecirle.
-                            Yo me ocupo de todo, no te preocupes.
-                            Solo quería que fueras a descansar, llevas aquí desde que enfermé. Y no he visto todavía a mi hermano.
-                            Iré más tarde a descansar- la interrumpió- ¿Quieres que te saque al jardín? Hace un día espléndido, podremos charlar mejor allí, y el sol te vendrá bien.
-                            ¿Dónde está mi hermano?- quiso levantarse ella- ¿Aún no ha regresado?
-                            Bajaremos al jardín- la cogió en brazos.

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