Isemay- Parte 8.4 VIVO

Les había dejado todo ese tiempo para que se reencontraran, y era normal que ella quisiera curar a su hermano, pero no debía exponer ciertas partes de su cuerpo, todo aquello estaba lleno de soldados, y Uwuain y él se encontraban atados, no podrían ayudarla si ellos pretendían agredirla y lo que menos deseaba era ver como aquellos hombres gozaban con su cuerpo.
Además de que empezaba a sentirse irritado porque ella mostrara partes de su cuerpo tan a la ligera, era su esposa, debería guardar un poco de decencia ante otros hombres, aunque fuera su hermano y lo hiciera por una buena causa.
Donde estaba la mujer que debería ponerse a gritar y a llorar pidiendo que la sacaran de allí, cuando la había visto desmayarse, es exactamente lo que pensó, pero ahora, de pie de nuevo, cuando se volvió para enfrentarle, sus ojos volvían a tener la misma chispa de orgullo y desafío que tuvieron al enfrentarse a Wilde. Se enorgullecía de ella, Halcón no podía haberse casado con una mujer débil.
-                             Lo lamentó mucho- se volvió hacia él enfrentándolo a que la desafiara- pero también pienso cambiarte las vendas a ti- le miró fijamente a los ojos.
Osmar pensaba que ella no había reparado en su presencia o que al menos lo ignoraba, pero cuando se volvió para mirarle a los ojos, le dejó hipnotizado, esa era su esposa, después de tantos años volvía a tenerla ante él, no como una niña, sino como toda una mujer, que venía dispuesta a ayudar a ambos después del daño que la habían hecho. Ahora si tenía un problema realmente, sus ojos, no habían cambiado.

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