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Ya sabéis que por motivos varios el blog permanecerá cerrado y no podré visitaros, sois libres, de quedaros o marcharos, estoy pasando por momentos duros y necesito tiempo para aceptarlos. Iré poniendo de vez en cuando lo que escribo en facebook para desahogarme, me es más sencillo porque se lo dicto al móvil, pero mentiría si os dijera que puedo entrar a vuestros blogs a leer todo lo que escribís, y entrar a dejar un comentario absurdo y sin sentido, me parece una falta de respeto.

Gracias por comprender, gracias por estar a mi lado todo este tiempo, gracias a los que os quedéis y también, gracias a los que se vayan, podéis buscarme en facebook por mi nombre, si queréis hablar conmigo, y también por el nombre del blog, tengo una página en la que me llegarán vuestros mensajes directos.

5 de septiembre de 2011

Isemay- Parte 14.4 VIVO



Las cosas fueron de mal en peor según iban pasando los días, porque ya ni siquiera hablaban con ella en público cuando salían a la cubierta del barco, y todos miraban en dirección a Osmar para ver si había visto como ella se acercaba a saludarles. Incluso su hermano parecía percibir esa tensión, cuando alguno de los tripulantes le llevaba algo y ella se encontraba junto a él en el cuarto.
-                            ¿Va todo bien?- la insistía día tras día.
-                            Perfecto- contestaba escuetamente.
Y es que no entendía como explicarle y hacerle comprender a su hermano que los hombres la rehuían después de saber que ella era una mujer casada, como si en vez de un anillo en el dedo, pudiera pegarles alguna enfermedad contagiosa. Pero eso no fue todo, los rumores de crisis en su matrimonio también se habían extendido como la pólvora, en menos de una semana, habían realizado tantas preguntas a Osmar sobre como se conocieron y donde, que probablemente los marineros sabían mucho más que cualquier chismosa de la capital. 
Una mañana, Isemay se encontraba en la cocina, cuando sin querer a Doña Encarna, la esposa del capitán, se le derramó un poco de caldo sobre su falda.
-                            ¿Te has quemado querida?- la preguntó sonrojada.
-                            No se preocupe, no es nada.
-                            Te arruiné el vestido- la indicó- tengo una idea, ven conmigo- la tomó de la mano y la sacó de las cocinas, para llevarla a su cuarto- mi esposo y yo, hemos comprado recientemente un vestido a nuestra hija, es precioso, estoy segura de que te sentara bien- dijo abriendo uno de los baúles- mi hija tiene tu talla.
-                            Pero era un regalo para ella- se quejó Isemay que sentía que ya debía a esa mujer más de lo que ella pensaba.
-                            Estoy segura de que a ella no la importara- lo sacó del baúl y lo puso sobre el cuerpo de Isemay, como midiéndoselo- toma, toma- se lo puso en los brazos y la empujó fuera del camarote- ve a ponértelo, no puedes estar manchada todo el día.
Ni siquiera la había dado tiempo a protestar, pues la puerta se cerró delante de ella antes de que pudiera hacerlo. Pensó en no ponérselo y devolverlo más tarde, pero llevaba varios días con el mismo vestido, estaba segura de que la sentaría bien el cambio.
En su cuarto, la esperaba una tina con agua templada, Isemay se sorprendió pero estaba segura de que Doña Encarna debía sentirse mal por haberla arruinado el único traje que tenía, y estaba deseando darse un baño. Tardó casi una hora en salir del agua, sus músculos doloridos, y su piel llena de salitre le agradecieron el descanso, incluso cuando el agua se puso fría. Tardó a penas unos instantes en ponerse el vestido, pero sobre su cama habían dejado un cepillo y un espejo, y su cabello tardo mucho más en moldearlo.
No se había soltado la trenza desde que salieran de la cueva, y el cabello estaba más enredado de lo que creía, la costó bastante deshacer los nudos, después decidió dejarlo suelto, estaba harta de llevarlo recogido y tirante, teniendo un peine le sería más fácil mantenerlo desenredado.
Cuando terminó, estaba segura de que la hora de la cena se le había echado encima, pasó a ver a su hermano, que ni siquiera abrió los ojos para saludarla, el médico le informó sin embargo que se encontraba en buen estado. Fue a la cocina en busca de Doña Encarna, la ayudaría a servir como cada noche, pero ella no se encontraba allí, así que se dirigió al comedor, los tripulantes tampoco se encontraban allí, la mesa estaba puesta y los cubiertos sin usar, para su alivio nadie había comido aún.

2 comentarios:

orthos62 dijo...

Me imagino a la pobre Isemay metida en esa bañera, despues de tantos dias de llevar la ropa sucia y mojada.... Y lo del pelo igual, creo que la costaria qitarse la trenza un mazo rato, jajaj. De todas formas creo que estará agradecida a Doña Encarna por los cuidados que la presta. Y donde andan metidos los tripulantes y Doña Encarna? que raro......
un beso y feliz dia

Tamara dijo...

Si, debió de agradecer mucho el agua, yo lo hubiera hecho, tanto tiempo sucia, una mujer empieza a sentirse menos hermosa, por mucho que lo sea. Un beso.

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