Isemay- Parte 15.2 VIVO

 -                            Maldita edad- espetó en bajo.
-                            ¿Decías algo?- se volvió el capitán para mirarle.
-                            La edad siempre es una traba para los asuntos del matrimonio- volvió a reflexionar en alto.
-                            Mi Encarna y yo, llevamos casados quince años, ella era una jovencita cuando decidí tomarla como esposa, nos llevamos casi nueve años, sin embargo, para nosotros, la edad nos trajo experiencia, a ella la dio protección y seguridad, a mi me devolvió parte de mi juventud.
-                            Isemay es distinta- comentó- también nos llevamos mucha edad, pero somos de dos mundos totalmente opuestos, ella es refinada, culta, buena estudiante, yo mismo la he pagado las mejores escuelas y los mejores tutores para convertirla en la muchacha que hoy es.
-                            Yo sigo viéndola con otros ojos, creo que ella es toda una dama, por supuesto- se explicó mejor al ver que Osmar arqueaba las cejas interrogándolo- pero también es una mujer dulce, apasionada, valiente y luchadora.
-                            Creo que ella tiene la ligera opinión de que ya ha luchado por nuestro matrimonio lo suficiente, ahora desea ponerle fín.
-                            ¿Tú tienes esa misma sensación?
-                            Por supuesto, jamás me tomaría a la ligera todo lo que ha vivido y sufrido por mi causa, la separé de su hogar y su familia cuando contrajo matrimonio conmigo, la escondí de la vida social y el tumulto solo para…- se interrumpió- bueno, soy hombre- se excuso- he tenido mis necesidades todos estos años.
-                            Nadie lo duda- rió el hombre- pero me refería a otra cosa.
-                            No comprendo.
-                            Dices que ella ha luchado por vuestro matrimonio, ¿tú has hecho lo mismo?
-                            No me he interesado mucho, una vez al mes solía recibir una carta informándome de su estado, la mandaba dinero, y pagaba sus cuentas.
-                            ¿Conoces sus gustos?
-                            Para que quiere un hombre que no desea a su esposa al lado interesarse por esas cosas. 
-              Has dicho que ahora si la deseas- suspiró el hombre, como si hacerle entender a Osmar que las respuestas a sus preguntas eran obvias, fuera agotador.

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