La princesa 11



El caballero se quedó intrigado con esta respuesta y se acercó a la aparición, alargó una mano y le tocó la mejilla. Creía que atravesaría el aire pero no, era sólida y estaba caliente, ahora más, con su toque.

- ¿Qué eres tú?- Balbuceó él.


La chica le cogió la mano entre las dos suyas, unas manos calientes, pequeñas pero fuertes.

- Soy una Princesa. Acabé con tus agresores, nadie caza sin mi permiso en mis tierras y menos, se pone a robar ante mis narices a los viajeros. Creo, que, ya nadie te hará daño. 

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