La princesa 3



Por eso ahora el Veterano caballero cabalgaba con pena y sin gloria a su destierro, donde no llegase el poder de su Rey, un Rey que también había puesto precio a su cabeza, ahora que no había querido obedecer a sus órdenes.

Y ahora, llevaba más de tres meses en ese paraje inhóspito, donde de vez en cuando algún caballo salvaje pasaba a su lado sin mirar, haciendo que tuviera que esquivarlo, y otras veces, en algún cactus medio destartalado, veía a lagartijas alrededor, como si ese fuera el único hogar que había en todo ese lugar.


Así que, el caballero, con el paso del tiempo en la soledad más absoluta, se abandonó a su suerte, y ahora cabalgaba sin rumbo fijo aunque siempre enfilando el horizonte, hacia tierras extrañas, nunca visitadas por los suyos y seguro que hostiles, llenas de salvajes.


El caballero, inconscientemente, buscaba la muerte. Y es que con un precio puesto a su cabeza, no le esperaba otro destino que no fuera ese. Lo que no sabía, es que, sus deseos iban a ser concedidos, y antes de lo que él pensaba. Ya no tenía nada qué comer o beber, el paraje era desértico y el sol abrasaba.

Algo se movió de repente bajo las patas del caballo y este se encabritó.

Comentarios

EldanY dalmaden ha dicho que…
Estamos en ascuas
javi ha dicho que…
pero que a pasao nos dejastes intrigaossssssssssss
Javi, que impaciente jejejeje. Un besazo.

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