La princesa 8



Y unos días después, o tal vez unas horas, o simplemente unos minutos, el caballero abrió los ojos de nuevo.

- Qué raro, se dice que en el infierno hay diablas y lo que veo parece un ángel.
  
La visión le rozó los labios con algo dulce y el guerrero descansó. 

Y volvió a soñar, pero esta vez, sintió unas manos suaves recorriendo su costado, mientras seguramente le tocaban con dulzura la carne magulla, o tal vez no tanta dulzura, porque le escocía a rabiar un líquido que vertían sobre sus heridas, como si cien espadas le traspasaran allí, donde más le dolía. 

Comentarios

EldanY dalmaden ha dicho que…
El descanso del guerrero es lo mejor que hay en la batalla.
Sisisis

Un abrazo
Igor ha dicho que…
Ah, lo voy entendiendo. Son varios fragmentos de una historia. Qué buena idea hacer fragmentos tan cortos en blogger, donde no sé porque siempre andamos con prisas.
¿Dónde se esconden los ángeles? ¿Por qué, si los llamo, nada me dicen?
Besos.
Pues si Dany, creo que lo mejor era llegar a casa y poder cerrar los ojos, aunque supongo que no era un buen descanso el estar herido.

Un besazo.
Igor, la verdad es que si hubiera colgado todo junto como es bastante largo no lo habríais ni leído jejeje, a veces no tenemos mucho tiempo para mirar blogs y colgar cosas más cortitas ayuda a que se economice el tiempo... Tampoco tengo prisa porque terminen de leer el relato, al que le guste lo continuará.

¿Los ángeles? Mira a tu lado, seguro que tienes uno.

Un besazo.

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