Todo puede esperar



Ella andaba solitaria por un bosque lleno de árboles, la vegetación la acompañaba a cada paso, el trinar de los pájaros, el sol dorando su rostro, pero aun así, ella ajena a lo que había a su alrededor, continuaba andando sin rumbo fijo.
 
Hacia tiempo que se había perdido en ese bosque, hacia tiempo que caminaba sola, y solo quería seguir estando así, de ese modo, en la paz del silencio y en la melancolía que traía la nostalgia de una vez, cuando ella había residido en una bulliciosa ciudad.
 
Pero es que, no era bonito el ruido de los coches, los pitidos de las motos, el rechinar de las bicicletas, los ruidos, los semáforos, la algarabía de los niños, eso no era bonito, sin embargo, ese rincón, el rincón donde los sueños se hacían realidad si lo era, porque ahora mismo estaba donde ella quería.

Seguramente si se tumbaba en el suelo podría notar el frescor del rocío de las hojas por la mañana, y era de mañana, muy temprano… Se sentía tan en paz en aquel lugar, que pensar en volver a la ciudad bulliciosa ni siquiera se le pasaba por la cabeza.

Pero de repente, algo la interrumpió, un sonido lejano, que parecía querer penetrar en su mente y que no cesaba y cada vez era más alto.

Sin querer separarse de ese maravilloso sueño, movió la mano tapándose los oídos.

          —    Maldito ruido- dijo en alto sus pensamientos.

Y como si el ruido la hubiera oído, ceso por un instante, pero, segundos después regresaba con más fuerza.

Inusual, que así se llamaba la mujer solitaria, comenzó a dar manotazos en el aire, como si se tratara de algún moscardón que había ido a molestar en su sueño.

    ¿Por qué no callas?- pregunto en alto y creyó oírse como en otra dimensión.

Y es que estaba en otra dimensión en ese momento, sobre todo, cuando aun aletargada, abrió los ojos desde su cama y vio que la luz ya entraba por su ventana.

    Maldita sea- grito levantándose como un resorte- llego tarde.

Se fue a la ducha mientras dejaba preparando las tostadas y calentando la leche en el microondas, y mientras se frotaba el pelo con una mano, con la otra buscaba a tientas el sonido que produciría su transistor, ¿Qué había hecho con él?

Termino de ducharse sin haber conseguido poner la música en movimiento, y mientras se terminaba de poner la camiseta ya salía hacia la cocina para tomar aunque fuera un bocado de tostada.

    Llegaré tarde- se repitió a si misma de nuevo mientras pasaba rápidamente las hojas del periódico que había comprado el día anterior y que no le había dado tiempo a ojear antes.

Muertes, crisis, muertes, guerras, crisis, asesinato, publicidad, más publicidad… Pasaba las páginas rápidamente solo viendo las imágenes que habían puesto en ellas, cada vez los periodistas se molestaban menos en hacer las cosas.

Fin del café y fin del tiempo del periódico, se puso las zapatos ya llegando a la entrada de su casa y la pequeña chaquetilla que había en la percha del recibidor.

-          Mierda- dijo de nuevo- encima esta lloviendo.

Y volvió a rebuscar entre medias del paragüero, el paraguas que le pegara más con la ropa que llevaba en ese momento.

Una vez que estuvo lista, cerró por fuera con llave y se dirigió a la calle, agua, gritos, voces, pitidos de coches, el sonido del viento, y allí, parada en la calle se dio cuenta de algo, ¿Dónde iba exactamente? ¿A dónde se dirigía?

Miro hacia su casa como echando de menos la comodidad de su cama, su café recién hecho y el trozo de tostada que había dejado sin probar encima de la mesa de su cocina y pensó, que solo había un sitio donde uno llega tarde el día de su cumpleaños, y es a la celebración del mismo.

Así que, regresó a casa, termino su tostada, preparó otro café, y ahora con su taza humeante, se sentó a esperar que su ordenador se encendiera, las compras podían esperar, esto no…

Comentarios

Val Nelia ha dicho que…
Wenas, Tamara

Gracias por pasar por mi blog, hace tiempo que no lo actualizo, y es que ando tan liada que apenas puedo encender el portátil, aun así, has dejado tu comentario, lo que agradezco. :)

Muchos besotes, wapa
Diazul ha dicho que…
Cuando el sueño es tan placentero que difícil es volver a la realidad.. mm.en el final creo que me perdí..acaso es su cumpleaños? ..pues sí es asi, claro que puede llegar un poco tarde a la celebración :)

Un gusto llegar hasta tu blog.
Besitos.
Citu ha dicho que…
y que no podía esperar? me quede con ganas de saber que pasa. Un beso y te me cuidas
Amatista ha dicho que…
Se comprende la idea jeje, quien rayos lo manda uno a salir de su sitio imaginario especial, sus sueños je...SALUDOS
Lourdes ha dicho que…
Muy lindo relato. Un beso grande
Francisco Espada ha dicho que…
Muy inusual, pero seguramente ella hizo lo que debía hacer: la vida es para saborear cada trago y no para atragantarnos sin degustarla. Muy bien, Tamara, felicidades.

Besos
El bosque... ese lugar encantado donde bivran habitantes mágicos al son de la canción y la danza, siempre al siervo humilde que descalzo pisa su suelo en señal de alabanza.
Preguemos antes de entrar en esa santa.


Gracias.
Un abrazo.
Claudia Alhelí Castillo ha dicho que…
Hola
Tomé tu blog del blog de Starlight, espero no te moleste.
Encontré lecturas amenas, muy interesantes, como la de este escrito, refleja la paz que representa nuestro hogar y la comodidad que hay en el.
Seguiré tu blog y seguiré leyéndote.
Un gusto conocerte.

Saludos y un abrazo.
Claudia Alhelí Castillo


*Te invito a visitar mi blog http://pensamientosdealheli.blogspot.mx/
Elisa Paez ha dicho que…
Un relato precioso, Tamara.
Me ha encantado!!!
Tamara ha dicho que…
Gracias a ti val Nelia, por venir a devolver la visita. Un besazo.
Tamara ha dicho que…
jajaja si Diazul, era su cumple jejeje. Un besazo.
Tamara ha dicho que…
jajaja Citu, supongo que en la vida siempre tenemos cosas que no pueden esperar, pero si pensamos, siempre hay cosas más importantes que harán que las anteriores esperen. Un besazo.
Tamara ha dicho que…
jajajaja Amatista, con lo bien que se esta allí verdad? Un besazo.
Tamara ha dicho que…
Gracias Lourdes. Un besazo.
Tamara ha dicho que…
Francisco, que razón tienes, creo que eso debemos aprenderlo muchas veces. Un besazo.
Tamara ha dicho que…
Gracias Olga por tus palabras. Un besazo.
Tamara ha dicho que…
Pues Claudia, bienvenida a mi casita, ya mismo voy a tu blog, estuve de vacaciones y andaba liadilla. Un besazo.
Tamara ha dicho que…
Muchas gracias Elisa. Un besazo.

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