Teatro del siglo XVIII

Es considerado como el teatro postbarroco o barroco (hasta 1765).

Durante la primera mitad del siglo, se desarrolla un teatro posbarroco que continuaba las formulas de calderón, con autores que repetían temas y argumentos, pero que complicaban la intriga y el montaje de sus obras.


Sus rasgos, pueden verse en obras de Antonio Zamora o de José de Cañizares. Comedias de santos, de militares o de figurón.


El teatro neclásico

A partir de 1765.


Los ilustrados mostraron una clara oposición al teatro del siglo de Oro, por razones estéticas y políticas. Querían acabar con un teatro inverosímil y divulgador de ideas sociales y morales arcaicas.

Propusieron un respeto escrupuloso a las unidades clásicas, aspiraron a la verosimilitud y a la presentación de tipos y conflictos universales de los que se desprendiera una enseñanza útil.

la fórmula defendida por los neoclásicos, no pasó nunca de ser un teatro minoritario, sin eco entre el público.
El sí de las niñas, de Leandro Fernández de Moratín, fue uno de los más conocidos.

La tragedica neoclásica, imita modelos franceses e italianos, con una construcción muy dteerminada por la regla de tres unidades (de lugar, de tiempo y acción) a que debía ser sometida.

El tema fundamental era la lucha por la libertad, tratado sobre un fondo histórico en el que la virtud, el patriotismo y la nobleza de los personajes, salen siempre triunfantes.

La pieza que más forma alcanzó, fue Raquel, de Vicente García de la Huerta, escrita en romance, en endecasílabos y de argumento histórico legendario. Los amores de Alfonso VIII y la judía, Raquel, que tienen dominada su voluntad.

La comedia neoclásica, estaba de acuerdo con las leyes del decoro, solo saca a escena a personajes comunes: Burgueses y sus criados, tratando de demostrar la vía de la razón y el buen sentido, hasta que Leandro Fernandez de Moratíon, introdujo el uso de la prosa.



El teatro popular

Los géneros de éxito, siguieron siendo las comedias de magia, Santos y militares, también las comedias sentimentales o lacrimosas, que impiden la felicidad de los personajes.

Fue el sainete el que tuvo más éxito. Esta pieza breve, humorística, que refleja tipos y costumbres populares, se convirtió en el espejo de los aspectos pintorescos y cómicos de la vida cotidiana, del lenguaje, y de los usos del pueblo bajo.

La figura clave fue Ramón de la cruz. La crítica lo convirtió en defensor del catolicismo frente al afrancesamiento. Son cuadros de costumbres o sátiras.



No te olvides de unirte a mi página de facebook "EL ARTE DE LAS PALABRAS" y acuérdate de visitar al blog que apadrino http://relatosfantasiaelfos.blogspot.com.es/ Un besazo.

Comentarios

Francisco Espada ha dicho que…
Por un momento he creído que estaba de nuevo en el aula, he rejuvenecido y me he sentido en el calor y tumulto de los jóvenes. ¡Buena lección!

Besos
Ignacio Diaz ha dicho que…
Vuelvo, y espero volver a Madrid. Muy lindo leerte...
Beatriz Bragança ha dicho que…
Hola,Tamara
Mais uma magnífica aula,desta vez sobre teatro.Tu és uma enciclopédia-tratas todos os assuntos com maestria.
Muitos parabéns.
Continuação de uma boa semana.
Beijinhos da
beatriz
Tamara ha dicho que…
Gracias Francisco, lograr eso es un placer. Un besazo.
Tamara ha dicho que…
Gracias Ignacio. Un besazo.
Tamara ha dicho que…
Gracias Beatriz. Un beszo.

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