Una nueva vida- Capítulo 1.1

Y bueno queridos lectores, esta es la entrada número 2000 del blog, pensaba celebrar con algo, pero no estoy para celebraciones, a lo mejor cuando pase una cifra redonda de seguidores. Os aseguro que por las noches es cuando más echo de menos a mi pequeña, la cogía, le daba la medicación y la mimaba un rato porque se ponía a llorar.

Winnie y Napoleón, mamá os quiere y no os olvida, os echo tanto de menos. 

En cierta manera estoy un poco dividida entre la tristeza y la alegría, tengo un nuevo bebé, que por supuesto no sustituye a los anteriores, pero que algún día debería presentaros, la tristeza tampoco debe empañar que también quiero a Lisa.



De esta manera fue como comenzó todo, sus padres cansados de trabajar no podían cuidarla, ni siquiera la veían al cabo de varias semanas, así que, después de mucho meditarlo, ambos decidieron que lo mejor sería que la pequeña se quedara al cuidado de su abuela como pasaba en la mayoría de las familias en que los padres no podían hacerse cargo de sus hijos. Hijos que después crecían sin la protección ni el apoyo paterno y solo al cuidado de mujeres tan ancianas que les criaban en las antiguas costumbres sin pensar que el tiempo cambiaba, y más en aquella época que todo evolucionaba tan deprisa. 

Al principio todo había ido bien, sus padres llamaban todos los días para preguntar por ella, pero pasados los meses a penas se llamaban una vez cada semana y así, de ese modo fueron perdiendo el contacto. 

Mientras Radians crecía rodeada de lujos y de enseñanzas a las antiguas costumbres, sus padres viajaban de una corte a otra, olvidándose de que esa pequeña que aun no había cumplido los cinco años, no tenía más cariño que el de su abuela, una anciana que estaba bastante enferma y a la que la quedaba poco tiempo de vida.

Pero esa tarde, Radians no se imaginaba que los recuerdos de su infancia feliz, no serían más que eso, recuerdos.

Llegó a su casa temprano, hacía un sol espléndido que le abrasaba la cara y pequeñas gotas de sudor recorrieran rápidamente su frente y cayeran sobre su kalasaris de color pastel. Estaba bastante cansada, para ella era un día normal, se había levantado por la mañana como siempre, su abuela le había dado un beso en la puerta antes de que ella se marchara y ahora esperaba que ella hiciera lo mismo para recibirla. 

Además quería llegar a casa, cambiarse la ropa, comer y después estudiar, pero nada fue así pues un suceso cambio su vida.

* Kalasaris: Prenda larga con mangas que se sujetaba con una tira.

Comentarios

CHARO ha dicho que…
He leído los dos primeros capítulos y me está resultando muy interesante esta historia, me ha sorprendido lo rápido que los has escrito.Besicos
Citu ha dicho que…
Me alegra que andes algo más animada y sé como te sientes perder una mascota es terrible yo aun extraño ami lady aunque tengo a mi cleo y ami lulu. Me gusto mucho tu historia y te mando un abrazo
sabores compartidos ha dicho que…
A veces los recuerdos solo quedan en meras anecdotas.
Hola niña espero que vuelva la normalidad a tu blog que hace tiempo que no se te ve.
unos besotessssssssss
Beatriz Bragança ha dicho que…
Boa tarde, Tamara
A tua historia vai despertando cada vez mais interesse!
Vamos aguardar pelo que vira!
Beijinho
Beatriz
Mela ha dicho que…
Supongo que los padres de Radians querían lo mejor para ella... aunque, seguramente, estaban bastante equivocados
Besos
Tamara VN ha dicho que…
Gracias a todos por venir chicos, espero ir retomando poco a poco, pero todavía no puedo. Un besazo.

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