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Ya sabéis que por motivos varios el blog permanecerá cerrado y no podré visitaros, sois libres, de quedaros o marcharos, estoy pasando por momentos duros y necesito tiempo para aceptarlos. Iré poniendo de vez en cuando lo que escribo en facebook para desahogarme, me es más sencillo porque se lo dicto al móvil, pero mentiría si os dijera que puedo entrar a vuestros blogs a leer todo lo que escribís, y entrar a dejar un comentario absurdo y sin sentido, me parece una falta de respeto.

Gracias por comprender, gracias por estar a mi lado todo este tiempo, gracias a los que os quedéis y también, gracias a los que se vayan, podéis buscarme en facebook por mi nombre, si queréis hablar conmigo, y también por el nombre del blog, tengo una página en la que me llegarán vuestros mensajes directos.

14 de septiembre de 2014

Una nueva vida- Capítulo 34.3




— Disculpen- interrumpió Flor- ¿les interrumpo en algo?

— No, Flor, no te preocupes, hablábamos de noviazgos- sonrió Radians mirando a Eduardo- ¿qué querías, Flor?

— El señor me ha preguntado si cenará usted esta noche en el salón o en su habitación

— ¿Ya ha preguntado por la cena?- pregunto Radians sorprendida, pues era aún muy pronto para cenar

— Si- contesto Flor humildemente

— Dile que cenare en el salón, ¿nos acompañarás Eduardo?- le preguntó Radians a su acompañante

— Por supuesto- asintió él con una sonrisa

— Flor dígale al señor que he invitado también a Eduardo a cenar y dile que cenaremos en el salón, que espero que no le moleste

— Esta bien, enseguida se lo comunico

— Explícame que ocurre aquí- continuo hablando Eduardo cuando Flor se hubo retirado

— Eduardo, Lorena ha entrado a mi habitación, estaba llorando, me ha dicho que te dijo que te quería

— Te juro que yo no recuerdo eso- dijo ante la mirada de Radians- si me hubiera dicho eso, me hubiera acordado ¿qué más te dijo?

— Eduardo ¿qué esta pasando aquí?- le preguntó Radians, pues ahora era ella la que no entendía nada

— Nada- dijo desconcertado ante la pregunta

— ¿Te gusta Lorena?- pregunto Radians

— Ra, tu sabes que...

— No puede ser- insinuó Radians- no puedo creer que te guste la pequeña Lorena, la sacas siete años

— Yo no puedo controlar eso, ¿no me digas que no es encantadora?- dijo mirando hacía el cielo como si estuviera recordando su rostro

— ¿Por qué la dijiste que no la amabas?

— Te juro Radians, por lo más sagrado, que yo no dije nada

— Ella me dijo que te comentó que le gustaba estar cerca de ti y que te quería

— No puede haberme dicho eso

— Recuerda las conversaciones- le pidió Radians

— Recuerdo, muy vagamente- intentó hacer memoria Eduardo- un día en el parque me dijo que si yo había amado a alguien, le conteste que creía haber amado, me dijo que a Radians, le conteste que sí y me comentó que a ella le gustaba mucho estar en compañía de un chico, pero que aunque esa tarde había decidido decírselo se había arrepentido

— ¿Qué la contestaste?

— Ella me dijo que el chico era muy mayor a lo que yo la dije que si ese caballero tuviera respeto la diría que entre ellos no podía haber nada

— Eres un ingenuo, Lorena lleva días intentando declararse y tú poniéndole trabas

— ¿Quién comprende a las mujeres?

— ¿Dónde está?- le preguntó Radians- deberías ir a hablar con ella.

— Me dijo algo así como que se marchaba al bosque que debía reflexionar y por primera vez me dijo que no la tocara cuando intente secarla una lagrima de la mejilla

— Ve a buscarla y...

— Enseguida voy- dijo marchándose hacia la cuadra

— No le digas que yo dije nada- le comentó Radians cuando salía Eduardo con un caballo, Eduardo beso a Radians en la mejilla, esta le abrazó sonriendo y después Eduardo se marchó a través del bosque

José miraba desde la ventana como Radians hablaba con Eduardo, en su vida se había sentido tan mal como se sentía cuando se acercaban él uno al otro, ataques repentinos de ira le inundaban el cuerpo, deseaba bajar apartarla de él y partirle la cara para demostrarle que ella era suya, suya y de nadie más y que por supuesto no le gustaba esa actitud.

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