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Ya sabéis que por motivos varios el blog permanecerá cerrado y no podré visitaros, sois libres, de quedaros o marcharos, estoy pasando por momentos duros y necesito tiempo para aceptarlos. Iré poniendo de vez en cuando lo que escribo en facebook para desahogarme, me es más sencillo porque se lo dicto al móvil, pero mentiría si os dijera que puedo entrar a vuestros blogs a leer todo lo que escribís, y entrar a dejar un comentario absurdo y sin sentido, me parece una falta de respeto.

Gracias por comprender, gracias por estar a mi lado todo este tiempo, gracias a los que os quedéis y también, gracias a los que se vayan, podéis buscarme en facebook por mi nombre, si queréis hablar conmigo, y también por el nombre del blog, tengo una página en la que me llegarán vuestros mensajes directos.

24 de octubre de 2014

Una nueva vida- Capítulo 37.2




José después de que Radians saliera de su habitación se había tumbado en la cama, esa mocosa que quería, matarle de celos, pues no lo conseguiría antes él mataría a Eduardo.

— José- entro Zacarías uno de los mozos de la cuadra

— ¿Qué ocurre Zacarías?- le preguntó pues no sabía a qué se debía la visita de su amigo

— Alguien ha cogido un caballo de la cuadra

— ¿Quién?

— No lo sé, me desperté cuando ya salía de la hacienda, lo único que pude ver era una silueta con una capa blanca- entonces José lo recordó, Radians llevaba una bata blanca

José salió del cuarto, Zacarías le seguía, ando a zancadas hasta la habitación de Radians y abrió la puerta, entonces lo vio, en la estancia no se encontraba nadie, el fuego del hogar se estaba apagando y la cama estaba cerrada.

— Esa niña malcriada, es una imprudente- le dijo a Zacarías- ensilladme un caballo en lo que me pongo algo encima- dijo al ver que no llevaba camiseta- cuando la coja se arrepentirá de haber salido de la hacienda, no comprende que es peligroso- susurraba mientras se dirigía a la habitación y se ponía una camisa, después bajo al patio

— ¿Dónde va, José?- le pregunto Matías que estaba allí

— Voy al bosque si ocurre algo ya sabe dónde encontrarme

— Pero señor, es peligroso que vaya usted solo

— Tranquilo- le dijo- volveré en seguida

— Está bien- le dijo Matías mientras veía como José montaba a lomos de un caballo negro, al que llamaban Relámpago, ya que era el más rápido de todos

José monto a lomos de su semental negro y cabalgó por el camino principal del bosque, la luna se reflejaba en el pequeño riachuelo que llegaba hasta el manantial, no se oían nada ni cascos de caballos, José cabalgo durante unos minutos antes de verla, estaba sentada en la orilla del manantial y miraba la luna reflejada en este, la temblaban los hombros de los sollozos, José comenzó a pensar que tal vez se había pasado con ella, a lo mejor decía la verdad y eran solo amigos, el caballo estaba atado a un árbol unido a la capa de ella, la cual José cogió pues debía taparla antes de que cogiera frío, se acercó a ella y la arropó sentándose a su lado.

— ¿Estás bien?- la preguntó al ver el enrojecimiento que tenía en los ojos de llorar

— ¿Te importa?- le contestó ella, aun furiosa pues no entendía la situación que acababan de vivir minutos antes

— Claro que me importa... lo siento- la dijo y la pasó el brazo por encima de los hombros acercándose la cabeza de ella hacia uno de los suyos para que llorara tranquila

— No entiendo porque me tratas así- sollozo secándose una lagrima

— Yo tampoco- la explicó- pero cada vez que veo que te acercas a él me dan ganas de estrangularle, no le sonríes como a mí, no le miras como a mi

— ¿Y cómo lo hago?- dijo calmándose un poco aunque seguía sollozando

— Las miradas hacia él son de complicidad

— Es normal, en verdad te digo que le quiero como a mi hermano

— ¿Y a mí?

— No lo se

— Mi amor- dijo abrazándola contra su pecho- en verdad lo siento, no quiero hacerte sentir mal, lo único que quiero es que...

— ¿Qué?

— Que me quieras, que me ames como yo te amo a ti, que me mires solo a mí y que me sonrías solo a mí, que andes y respires por mí, como yo lo hago por ti

— Pero...

— Chsss- la dijo poniéndola el dedo índice en la boca para que callara- te prometo, que haré que me ames- Radians miró al manantial- te prometí un baño- la sonrió cuando él la miro- ¿Quieres dártelo ahora?- la dijo pero Radians continuo en silencio- ¿Quieres bañarte conmigo?, no digas nada, solo sígueme- y se levantó, después la tendió la mano y Radians se la agarró.

4 comentarios:

PEPE LASALA dijo...

Después de dos semanas sin "bloguear" vengo a ponerme al día porque me había perdido varios capítulos. Así que me quedo un ratito por aquí Tamara. Un beso y buen fin de semana.
@PepeLasala

J.P. Alexander dijo...

Uy por fin se entienden. Te mando un beso y te me cuidas

Mela dijo...

Hola Tamara... Me parece bien que José haya salido en busca de Radians... ya veremos si se arreglan las cosas entre ellos ;-)
Besos

Yessy kan dijo...

AAaaaawww que romántico. =)
Besos

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