Feliz cumpleaños amor

Y las cosas nunca pasan como uno espera, pero hace 6 años, pasado tu cumpleaños, apareciste en mi vida y me entregaste una amistad sincera, pura y sin roturas, nos reíamos juntos, nos trolleábamos, bromeábamos y nos buscábamos, grandes amigos, grandes momentos.

El tiempo pasó y un año después sucedieron cosas en mi vida que cambiaron el rumbo de los acontecimientos que había planeado durante años, y ahí estuviste, para mi, sin desfallecer ni un segundo, consiguiendo sacarme sonrisas que nadie más lograba, y nuestra amistad se convirtió en unión, una unión que iba más allá que las palabras, los momentos, las risas y los llantos, una unión en la que si te separabas un segundo me faltabas, en la que mis alegrías, la mayor parte de ellas se debían a ti, en que levantarme por la mañana y leerte eran sonrisas, en la que no era capaz de acostarme de noche sin tus palabras.

Y no éramos nada, y lo éramos todo, porque no lo sabía, seguramente ni lo imaginaba, pero el tiempo te iba a convertir en parte importante de mi vida, y todo comenzó, poco después de tu cumpleaños.

Eres tu el que sueles escribirme en tu blog por mi cumpleaños, lo has hecho cada año desde que te conozco y has creado una historia para nosotros, un relato donde tu eres un dragón que me protege de todo y yo la muchachita especial que ha conseguido llegar a ti. En verdad, lo de dragón no se si te pega mucho, pero tengo claro que eres el que me protege, lo haces desde hace 6 años, que se dice pronto.

Hoy quiero continuar ese relato para nosotros y espero no estropearle mucho, como ha hecho correos con mi paquete con tus regalos, grrrrr.

"Él estaba lejos y ella lo sentía, su dragón se había marchado, esa noche no había soñado con él y se sentía extraña, siempre le habían dicho que con los años la llama que sentía dentro, ese fuego que parecía consumirla cuando le notaba cerca, se extinguiría, y sentía que eso mismo había pasado esa noche, porque ahora mismo, no podía sentirle, no podía tocarle y todo daba vueltas para ella. Algo en su vida estaba cambiando, tal vez un nuevo poder, tal vez una maldición, ella no lo entendía y él, ¿dónde estaba él?

Ella sintió que se ahogaba en su sueño, por ahí estaba el malvado Meire dispuesto a cometer una de sus maldades y ella lo presentía. había descubierto hace solo un año que existía otro mundo paralelo donde ella podía entrar pero sobre el que no tenía ningún poder, solo si Anteapos le daba la mano ella se sentía capaz de superar las maldades de ese extraño mundo, pero ahora que él se había ido, ¿qué hacía ella?

Y Meire lo sabía, sabía que ella se encontraba sola y estaba dispuesto a mover su bastón y llenarlo todo de vueltas y vueltas que le hacían descomponerse, y ella temía, aterrorizada, porque sabía de su poder, más que cualquier poder que hubiera tenido un malvado nunca, él sabía dónde tocar y que hacer para que ella cayera y sucumbiera, y en muchas ocasiones, en ese mundo paralelo, a ella no le quedaban fuerzas para seguir luchando.

— Anteapos se ha ido —le oyó decir en sus sueños— le mantendré prisionero el resto de mi vida en un resquicio de tu mente si no eres capaz de acertar lo que te propongo.
— No podrás separarnos —se oyó gritar ella en sueños— si lo que quieres es derrotarme, hazlo, pero a él déjalo libre, no te hizo nada, soy yo contra la que estás luchando, si le involucras a él el juego no será limpio.
— ¿Pero no es acaso tu protector?
— Es mi compañero, pero sabrá retirarse a tiempo cuando las cosas se pongan mal, ya se lo he explicado.
— Entonces se lo propondremos. Hazte presente Anteapos.

Y como en una urna de cristal ahí le vio, estaba cansado, aturdido, preocupado, y echaba fuego por su nariz en cada uno de sus resoplidos, le habían pillado desprevenido, el golpe vino cuando más feliz era, cuando había conseguido convertirse en humano por las noches y dormir junto a ella, cuando habían propuesto un futuro en común y juntos.


— No te preocupes mi pequeño —le dije para que se calmara— quiero que me escuches, es momento de retirarte, de abandonar la batalla y separarnos. Meire ha ganado, hazme caso y abandona.
— Si lo haces —dijo Meire— Conseguirás que en tu hogar reine la paz, ya no tendrás que volver a preocuparte porque yo aparezca cuando menos lo esperas, podrás reír, salir, moverte, sin preocuparte de ella, y se que te ha traído muchísimas preocupaciones y más en los últimos tiempos.
— ¿Y si no quiero... —comenzó a decir Anteapos.
— Lo harás —le dije enfadada pues no quería que le hicieran daño— quiero que te marches y me abandones, la vida es demasiado bonita para que los dos nos la perdamos.

Meire sonrió, pensando que con esas palabras Anteapos abandonaría la batalla, se relajaría y se marcharía y así fue, Anteapos se desvaneció de los ojos de ambos, porque en verdad, si no estaba unido a la fuerza de ella, no se le vería en el mundo de los humanos, al menos no como dragón. Las carcajadas de Meire se oyeron por todo el mundo paralelo, incluso una tormenta se desató en el mundo de ella, porque había vencido, había logrado verla a ella indefensa y verle a él evaporándose, y se dio la vuelta, pero antes, la encadenó a su pared de cristal, ya no tendría ninguna fuerza para moverse.


Cuando se disponía a marcharse, algo sonó tras él, las cadenas que Meire había hechizado para ella se estaban rompiendo, ella era fuerte, muy fuerte, consiguió romper la urna de cristal donde la tenía, consiguió salir de allí, volver al reino de los humanos y despertarse.
Anteapos dormía a su lado, le estaba abrazando y abrió los ojos al ver que ella se movía.

— ¿Creías que me marchaba? —le dijo sorprendiéndola.
— Pensé que era un sueño, ¿cómo sabías...?
— Somos uno, no lo olvides, cuando las cosas van mal, yo soy tu fuerza.
— No lo olvido, que no este a tu lado no significa que no este contigo. Te quiero.
— Pues levanta, que el amanecer nos espera.
— Un ratito más —se revolvió ella entre las sábanas y le agarró de la cintura para que no abandonara la cama.
— Meire puede volver en cualquier momento, tenemos que disfrutar de los ratos que estamos sin él.
— Creo que Meire sabe, que si estoy contigo, puede hacerme daño, pero no hundirme, ni encadenarme, y además, hoy es tu cumpleaños, me merezco como regalo una rato más abrazada a ti.
— Es mi cumpleaños, no el tuyo, el regalo sería para mí...
— ¿Acaso abrazarme no lo es?



Y el resto se censuró, porque Anteapos decidió disfrutar de su cumpleaños sin preocupaciones, ya podía caerse el mundo, que estaban juntos."


Comentarios

Toñy Campos ha dicho que…
Precioso!! Como siempre una vez más me a parecido una muestra de amor maravillosa… os felicito a los dos… Felicidades dani .. besos..
CHARO ha dicho que…
Una bonita felicitación supongo que a tu Danny le habrá encantado.MUCHAS FELICIDADES de mi parte.Besicos
EldanY dalmaden ha dicho que…
Plas, plas plas.
Anteapos no te dejará sin protección.
Que lo sepas.
J.P. Alexander ha dicho que…
Uy es un hermoso regalo

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