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Ya sabéis que por motivos varios el blog permanecerá cerrado y no podré visitaros, sois libres, de quedaros o marcharos, estoy pasando por momentos duros y necesito tiempo para aceptarlos. Iré poniendo de vez en cuando lo que escribo en facebook para desahogarme, me es más sencillo porque se lo dicto al móvil, pero mentiría si os dijera que puedo entrar a vuestros blogs a leer todo lo que escribís, y entrar a dejar un comentario absurdo y sin sentido, me parece una falta de respeto.

Gracias por comprender, gracias por estar a mi lado todo este tiempo, gracias a los que os quedéis y también, gracias a los que se vayan, podéis buscarme en facebook por mi nombre, si queréis hablar conmigo, y también por el nombre del blog, tengo una página en la que me llegarán vuestros mensajes directos.

1 de abril de 2013

El astronauta


El astronauta

Llevaba ya 15 días en el espacio, 15 días en los que se sentía realmente sola, solo dentro de la nave podía quitarse esa escafandra tan incómoda que se empañaba cuando respiraba, y solo dentro de la nave, podía evitar volar por los aires continuamente.

Había sido su sueño desde pequeña, luchar por ir a la luna, pero… ahora que estaba allí, ¿Qué se podía hacer?

Después de estudiar mucho, y conseguir una beca de estudios, la habían otorgado el honor de ser la mejor de su promoción, como regalo, un viaje a la luna, su primera misión como astronauta, y bueno, tuvo que hacer la maleta en pocos días, y evitar los llantos de su madre.


Su nombre era Ylenia, y allí se encontraba, sola, con mucho frío, y un poco de fiebre, realmente todo aquel movimiento de la nave la mareaba.

Poco a poco, agarrándose a los pocos muebles que habitaban su nuevo hogar, fue a la maleta que había realizado días antes de partir hacia allí, su madre la había había ayudado, y bueno, un montón de cosas inservibles habían metido en ella, como un bañador.

   ¿Acaso hay piscinas en la luna?- le había preguntado a su madre.

   No se sabe hija- fue la contestación de su amada mamá- las cosas han mejorado mucho en los últimos tiempos, tal vez, encuentres una por algún lugar.

   Pero madre, eso esta desierto- contestó Ylenia explicándola.

Pero nada, cuando a su madre se la metía algo en la cabeza, era bastante difícil sacarla de ello, así que allí estaba, en la luna, con un bañador, y…

   ¡Maldita sea!- dijo Ylenia- la única cosa que quería traerme y se me ha olvidado.

Nerviosa por no encontrarlo, comenzó a sacar todo de su maleta, poco a poco la nave se iba llenando de cosas que allí no la servirían para nada, un mantel de navidad por si tenía invitados, papel de regalo, hojas para mandar cartas, un lapicero ya sin punta, un cuchillo para cortar carne… Nada servía y a él seguía sin encontrarlo.

   ¡Estas aquí!- dio un grito cuando al fín lo encontró.

Y es que en aquella nave, cuando más sola se sentía, al único que necesitaba, era a su mono de peluche.


Y no te olvides de unirte a mi página de facebook "El arte de las palabras", encontrarás el enlace en el lateral del blog. Un besazo.

8 comentarios:

Saudades8 dijo...

Ylenia sabía lo que quería, su oso de peluche que ni muerde, regaña ni te lleva la contraria, sólo te da calor y compañía.

Besos,

Francisco Espada dijo...

Lo más lejos de mi imaginación no es la distancia de la tierra a la luna, sino que la astronauta buscase en sus pertenencia un peluche. Jajaja.

Besos

Aglaia Callia dijo...

Excelente remate, Tamara, no hubiera imaginado algo así, aunque comprendo al pobre astronauta.

Besos.

Charo dijo...

Cuando una persona está lejos y se siente sola , lo que con más ansias busca y quiere tener cerca es algo que le una a lo que en esos momentos le falta , aunque sea el roce de un muñeco de peluche . Lo se por experiencia propia.
Un abrazo

Tamara dijo...

jejejeje yo quiero un hombre así en mi vida Saudades jejejej. Un besazo.

Tamara dijo...

jajajaja, ainsss Francisco, te sorprendería ver que mi mayor tesoro son mis muñecos jejeje. Un besazo.

Tamara dijo...

Aglaia jejejeje, me alegro de sorprenderte con el final. Un besazo.

Tamara dijo...

ainsss Charo, la verdad es que yo tengo un peluche en mi vida, que me trajo momentos inolvidables para mis ratos nostálgicos. Un besazo.

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