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Ya sabéis que por motivos varios el blog permanecerá cerrado y no podré visitaros, sois libres, de quedaros o marcharos, estoy pasando por momentos duros y necesito tiempo para aceptarlos. Iré poniendo de vez en cuando lo que escribo en facebook para desahogarme, me es más sencillo porque se lo dicto al móvil, pero mentiría si os dijera que puedo entrar a vuestros blogs a leer todo lo que escribís, y entrar a dejar un comentario absurdo y sin sentido, me parece una falta de respeto.

Gracias por comprender, gracias por estar a mi lado todo este tiempo, gracias a los que os quedéis y también, gracias a los que se vayan, podéis buscarme en facebook por mi nombre, si queréis hablar conmigo, y también por el nombre del blog, tengo una página en la que me llegarán vuestros mensajes directos.

1 de octubre de 2014

Una nueva vida- Capítulo 33.3


Durante esas semanas José la había alimentado, dado de beber, ayudado a vestirse, a acostarse, la había dado fuerzas en las pesadillas y no se había movido de su lado, sabía que lo echaría de menos cuando pudiera valerse por ella misma, pero quería verse las manos y utilizarlas de nuevo.
José comenzó a desvendarla las manos, mientras Radians se miraba, estaban más ásperas de lo normal pero en un par de días retomarían su tacto habitual. José frotó las manos enérgicamente con crema para suavizar y después la untó de nuevo miel para que cicatrizaran cuanto antes, esa noche, José y Radians cenaron juntos y solos, Radians cogía la cuchara y José la miraba deseando tener la complicidad de los días anteriores, Radians se frotaba las manos de vez en cuando y se miraba como cogía la cuchara al sorber la sopa.
Después de cenar, José invitó a Radians a dar una vuelta, los aldeanos todavía trabajaban y José le explicó que la casa aun no estaba terminada pero podrían volver a vivir allí.

Después de pasear a la luz de la luna y saludar a los aldeanos que la daban besos de alegría al verla tan recuperada José y Radians regresaron a la tienda, José volvió a echarle crema en las manos y después la ayudó ha acostarse cubriéndola con las sabanas, minutos después Radians dormía apaciblemente mientras que José con las cortinas abiertas miraba a través de la noche.

Y aquí termina este capítulo, os dejaré unos días para contaros otras cositas y volveré con los capítulos.

6 comentarios:

CHARO dijo...

Están viviendo unos días tranquilos y apacibles......Besicos

Ana Martinez dijo...

Era hora de que tuvieran un respiro al fin, ji ji Un beso.

J.P. Alexander dijo...

uy veamos que pasa luego. Te mando un beso

sabores compartidos dijo...

Bueno dicen que tras la calma viene la tempestad, jejeje o es al reves?
Besotessssssssssss

Yessy kan dijo...

Es un alivio saber que no le quedaron marcadas.
Besos

Mela dijo...

Poco a poco parece que va a volver a reinar la tranquilidad
Besos

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